Un reto, muchos caminos

En RD hay muchas personas que han creado productos y soluciones dignos de patentar y exportar.

Hay que entender que el proceso de innovación se inicia esencialmente con el pensamiento y la materialización de un bien o un servicio. Una persona innovadora es literalmente un soñador incansable que busca la manera de superar los desafíos, de encontrar soluciones a los problemas de sus clientes actuales o potenciales agregándoles valor en el proceso.

El innovador se caracteriza por ser de los que piensan distinto, se aventuran, prueban una y otra vez hasta dar en el punto, nunca se detienen ante los obstáculos, encuentran tarde o temprano la solución a solo algunos de los retos que enfrenta. Es una persona que combina el ingenio y la persistencia.

El mismo Tomás Edison señalaba que “La genialidad es 1% inspiración y 99% sudor” haciendo referencia a la perseverancia y a que la idea por sí sola no tiene valor, que hay que materializarla. Innovar es también una manera distinta de hacer las cosas, reinventar nuevas técnicas o formas de pensar, o como se dice “salirse del cesto” y buscar nuevas soluciones. La necesidad es la madre de la invención. En un país con muchas necesidades hay personas que se las ingenian para resolver sus problemas, por eso no solo hay que valorar las innovaciones que tengan que ver con la tecnología y la modernidad.

En República Dominicana hay muchas personas que han creado productos y soluciones que son dignos de patentar y exportar al resto del mundo, y solo les falta un poco más de visión y otros recursos para materializar estos proyectos. Hace unos meses conocí a un “motoconchista” que había agregado a su motocicleta un cargador para el teléfono celular ya que donde él vivía no había electricidad. Esto sería un gran producto ya que resuelve una necesidad real del consumidor de una manera y poco costosa, pues no tiene que pagar por el fluido eléctrico que consume.

Otro buen ejemplo es la forma en que las dominicanas tratan el cabello, cuando uno viaja a Estados Unidos, ve cómo a las peluqueras de aquí les va muy bien en sus salones, ya que tienen una manera muy particular de alisar el cabello, para nosotros es un proceso normal, pero en el extranjero se aprecia.

Por otro lado, Emprende, la incubadora de empresas en tecnología ubicada en el Parque Cibernético es uno de los ejemplos del potencial que tiene el dominicano para crear. Las empresas nacionales tienen un gran reto por delante. Hay un elemento de educación que es importante, pero más allá, hay una actitud de conformismo y de no querer invertir en innovación.

Vemos cómo empresas como Apple o Google generan mucha expectativa cada vez que hacen un anuncio, saben que deben rebasar las expectativas y siempre están en la búsqueda constante de mejoras y de sorprender a sus clientes. Son capaces de crear una necesidad potencial y tienen la capacidad de convencer al público de que las necesita. Incluso sirven como medio para la innovación gracias a las aplicaciones que crean terceras compañías.

Tenemos que estar como país comprometidos a innovar y abrirnos más a lo que está sucediendo afuera: la robótica, la neurociencia, nanotecnología, y otras tecnologías de las más aceleradas; quizás no lo inventemos pero sí podemos buscarle más aplicaciones locales, esa es otra forma de sacarle provecho a la innovación.

Frederic Emam -Zadé
Economista Principal de FUNGLODE