Banesco llega a República Dominicana

¿Necesita República Dominicana otro banco? Hay quienes dirán que sí. Otros tantos dirán que no. En todo caso, Banesco ya está establecido en República Dominicana, con una oficina principal y otra sucursal, más tres programadas para ser abiertas para totalizar cinco antes del mes de junio del año en curso.

Entre los que afirman que nuestra economía aguanta y necesita otro banco, que el usuario o cliente de la banca comercial requiere de más opciones verdaderamente competitivas para escoger, que la banca corporativa y la banca de grandes clientes podría acceder a mejores mecanismos de financiamiento y promoción de sus inversiones a través de un nuevo banco que vendría a dinamizar la oferta general de estas instituciones aquí, en nuestro patio, está la Superintendencia de Bancos y las autoridades que regulan al sector… más que una bendición para empezar a operar, donde quiera que uno se encuentre.

Como sabemos, en República Dominicana solamente hay un banco extranjero dedicado a la banca comercial, el Scotiabank (con 90 años de historia a nivel local), y luego, orientando exclusivamente a la banca corporativa hasta hace poco, Citbanki. Del pool de bancos comerciales de nuestro país (o bien de los que se dedican a ofrecer servicios múltiples), el Banco Popular tiene la base de clientes más amplia de todos. En el caso del micro-crédito, lo que más se le asimila son los servicios ofrecidos por Banco Ademi. En medio de los dos extremos se encuentra (aunque no menos importantes, hay que decir), la banca dominicana en su grueso: el Banco BHD, Citibank, Banco León, Bancamérica y Promérica.

Como entidad financiera, Banesco inició sus operaciones oficialmente con una inversión de US$ 25 millones, concentrando sus operaciones en Santo Domingo, inicialmente, el 6 de abril. Banesco Banco Múltiple es su elocuente propuesta.

La nota de prensa difundida por Banesco con motivo del día de su inauguración en nuestro país, habla entre líneas sobre los motivos del banco, cuya presencia en Panamá (donde se encuentra su base de operaciones, a pesar de ser venezolano y que pertenece a un “holding” financiero cuya casa matriz se encuentra en Madrid, España), Estados Unidos (Miami) y Puerto Rico, para venir a nuestro país, más allá de los que son obvios para todo el que lee noticias, con todo y que hace más de quince años que el negocio de Banesco no está en Venezuela exclusivamente, sino mucho más allá.

“La inversión en tierras dominicanas, ascendió, en el primer año de operaciones, a US$ 25 millones; en adición a la oficina principal, Banesco incia operaciones con una sucursal en el centro comercial Blue Mall”… propiedad del primer gran inversionista venezolano sin testaferro en invertir abiertamente en nuestro país, Luis Emilio Velutini (Mercado, edición de abril, 2011).

De la misma forma, Jesús Benedicto Díaz, presidente ejecutivo de Banesco Banco Múltiple, explicó que “la apertura en República Dominicana se hace en el marco del proceso de expansión de Banesco”. “República Dominicana cuenta con una economía estable y con proyecciones de crecimiento que lo convierten en un escenario interesante para la inversión”.

Pero esto es el país, y eso es lo que dicen en Banesco. En su informe anual para 2010, el Banco Central Dominicano se refiere a las perspectivas de crecimiento para el año en curso como presentando perspectivas de crecimiento económico de entre 5.5 y 6%, así como un nivel de inflación con un rango-meta de 5 a 6%, “inferior al rango-meta de 2010”.

De su lado, Juan Carlos Escotet, a quien entrevistamos en las instalaciones de su edificio de oficinas principal, nos habla de las perspectivas de Banesco en un entramado económico “propicio y saludable” para la banca comercial, al igual que para los grandes inversionistas, y sobre la experiencia trans-regional de Banesco.

¿Quién es Juan Carlos Escotet?


Venezolano descendiente de españoles que “no llevaban la banca en su sangre”, gente de clase media trabajadora y de rigurosos principios y frugal estilo de vida, Escotet es economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, con un “Master of Science” en “Professional Management” (M.C.L.) de la Universidad de Miami, autorizado por la Comisión Nacional de Valores de Venezuela.

Diplomático y hábil a la hora de abrir un intercambio (porque una conversación es la forma más básica de transacción que se conozca), el ejecutivo introduce el tema de la inauguración de Banesco diciendo: “no nos podemos quejar de la bienvenida”. Y añade: “lo hicimos hoy para celebrarlo con ustedes “, continúa, a propósito del día del periodista.
Su curriculum es modestamente amplio (uno tiene la sensación de que hay muchos otros pormenores educativos que han sido dejados de lado). Escotet se ha desempeñado, a lo largo de una carrera que comenzó cuando tenía 16 años, edad que tenía cuando hizo de la banca su profesión y forma de vida, habiéndose dedicado a esta profesión “sin dejar espacio a ningún otro tipo de inversión… banquero siempre”, como él mismo dice, como presidente de diversas instituciones financieras.

¿Qué se puede esperar de alguien que tiene 33 años en la banca? Si bien Escotet puede no tener por costumbre diversificar en sus inversiones, lo cierto es que el fundador de Banesco Organización Financiera y su actual presidente es muy activo: presidente de la Junta Consultiva de Fundana, una organización benéfica a favor de niños abandonados, entre otros muchos cargos. También, se desempeñó como vicepresidente del Consejo Bancario Nacional durante el período 2002-2003, y luego como vicepresidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, de 1999 a 2001.

En rigor, Banesco es: Banesco Banco Universal, Banesco S.A., Benesco International Bank Corp., Banesco Seguros y Banesco Holding.

Escotet es miembro de la Junta Directiva del Consejo Bancario Nacional y actualmente ocupa la segunda vicepresidencia de dicho organismo. Es coordinador del máster en gestión económica financiera de empresas de la Universidad Católica Andrés Bello, en coordinación con el EOI de España, donde es profesor de planificación financiera.

De cualquier forma, y haga lo que haga, Banesco es, ha sido, y siempre será, un banco.

“Yo tengo 37 años en el negocio bancario”, explica. “Empecé desde muy abajo. Mi primer trabajo fue “office boy”.

El ejecutivo declara ser alguien que ama la especialización. “Creo en la vocación. Siempre estuve claro en lo que quería. Hice mis estudios nocturnos en Venezuela, mientras trabajaba en el Banco Unión, el cual terminó siendo la fusión más importante que se hizo con Banesco (un grupo bancario de mucha tradición en Venezuela, el primer emisor de tarjetas de crédito en América Latina, junto a Bank of America, propiedad de un grupo de familias comerciantes muy tradicional, de la mano de un capitán de empresas a quien admiré mucho, don Salvador Salvatierra padre…)… y ese fue mi primer trabajo”.

“La banca no corre en mi familia. En mi familia lo que corre es mucha educación, mucho tesón. Mis padres son españoles de posguerra. Somos ocho hermanos”, continúa diciendo.
Cuando Escotet empezó a trabajar de “office boy” nunca pensó que podría ser dueño de un banco. “Eso fue fruto de esfuerzos y aprovechamiento de oportunidades. Yo empecé en 1976…  un “full time”, porque no existían los “part time”, y estudiaba de noche”.

Los momentos definitorios de su formación profesional adquieren el carácter casi onírico del recuerdo lejano que es inasible:” hay padrinos importantes en mi vida, en el sentido profesional”, dice. Roberto Salas Capriles, fue su mentor financiero. “El nos ayudó a ser mejores gerentes. A mi me tocó ser gerente general de una sociedad financiera… de no haberlo tenido a él como presidente no hubiera podido hacer mi trabajo. Su hijo, Jorge Salas, es nuestro “country manager” en Panamá. Un hombre brillante e increíblemente educado que tienen quince años con nosotros”. Ley de compensación.

Luego viene su socio, “alguien con quien estudié y tuve mi primer empleo… Javier Luján, banquero también. No somos sino banqueros y aseguradores. Ese es nuestro negocio”.

Le pido que me hable de Venezuela, para tratar de entender por qué tiene sentido una movida estratégica a ojos vista tan sencilla y con tanto sentido común, y que sin duda alguna tiene razones más profundas de ser. Venir a República Dominicana, desde Panamá, Puerto Rico… estando ya en Miami. Y el “holding” en España… y así comenzamos a hablar sobre la historia económica reciente de ese país tan fascinante y matizado por similitudes insospechadas entre ellos y nosotros, aun teniendo sus bemoles particulares.

“Efectivamente, los primeros pasos de Banesco coincidieron con la Gran Venezuela”, inicia Escotet. “Poco antes vino el Embargo Petrolero luego de la Guerra de Yom Kippur” (1973: los estados árabes productores de petróleo intentaron ejercer presión sobre los EEUU y los países de Europa Occidental favorables a Israel, reduciendo los suministros de petróleo, lo que ocasionó una seria escasez del crudo. Al mismo tiempo los productores veían tal acción como una manera de conservarlos. Con este objeto, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) empezó a elevar los precios substancialmente contribuyendo a la inflación, como secuela de la Guerra de los Seis Días). “Además de la caída del Shah de Irán,  Mohammad Reza-Pahlevi” (Teherán, 26 de octubre de 1919 – El Cairo, 27 de julio de 1980).

Escotet: “estos fenómenos ocasionaron que la renta petrolera de Venezuela se disparara a niveles nunca imaginados. El, en aquel entonces, presidente Carlos Andrés Pérez, quien con todos sus defectos fue un gran demócrata, embarcó al país en el gran desarrollo de lo que fue la Gran Venezuela”.

Fueron momentos de mucha abundancia, no siempre bien aprovechados. “Esto permitió que una banca conservadora, aunque sana y prudente, pero también un tanto aletargada (gracias a una época de larga estabilidad en Venezuela, con un tipo de cambio que permaneció inamovible durante mucho tiempo, con inclusive un proceso de revaluación), creciera aunque no a grandes tasas de crecimiento, en principio. Pero debo decir también que se mantuvo sólida; hubo gran expansión en los negocios”.

Hubo un proceso de transformación en la banca, que pasó de ser una aplicación totalmente especializada, dedicada solo al segmento social-financiero, entidades de ahorros y préstamos, donde no habían bancos universales, ni tampoco había competencia abierta (uno que otro integrante extranjero), complementada por una actividad comercial intensa de la clase media venezolana (“ya en la década de los ´80 tenemos el “boom” hipotecario, un fenómeno que profesionalmente me marcó de manera esencial”).

“El gran colchón de la democracia venezolana se construyó sobre la clase media. Esa clase media venezolana se sustentó sobre la apuesta hipotecaria que se hizo con el Sistema Nacional de Ahorros y Crédito.”, narra el ejecutivo. “Esto nos permitió a nosotros desarrollar diversas estrategias de crecimiento gracias a esos modelos reconvertidos. Esa vocación hipotecaria de nuestra banca, sobre la base mutualista, supuso y fue el sustento de esa democracia”.

La democracia y la gerencia política confluyeron en este punto. La plataforma política, de alguna forma, contribuyó a la formación de un sector privado fuerte para poder apalancar su estrategia de desarrollo. Un sector privado fuerte, vigoroso, da origen a todo eso. Venezuela está lleno de emprendedores. A todos los niveles.

El tema de la educación fue también tremendamente relevante. Venezuela se embarcó en las famosas Becas del Mariscal de Ayacucho, un programa que llevó talento venezolano a Estados Unidos y Europa, donde los jóvenes profesionales regresaban al país como parte del acuerdo financiero-académico (las becas se pagaban con bajo interés y años de trabajo), el cual tuvo un éxito rotundo, “que ha dado como fruto el que Venezuela sea exportador de gerentes para grandes corporaciones en todo el mundo”.

“En esa época el sector inmobiliario adelantó mucho. También la industria: el estado de Valencia y Carabobo… fueron verdaderos motores del desarrollo del sector privado. El tema de la renta petrolera es discutido con mucho desprecio desde el punto de vista social. Y es cierto que se generaron distorsiones. Pero también hubo estados que se llevaron adelante grandes desarrollos industriales, añadiendo valor a la materia prima… un fenómeno al que no se le dio continuidad y por lo tanto se aletargó”, dice.

Un tema que siempre he comentado como una gran equivocación fue nuestra inversión en la industria petroquímica. Siempre he pensado que si hubiéramos promovido la industria hacia lo interno, en Venezuela, hubiera generado muchísimos más dividendos de los que ha dado hasta el momento”.

Lo interesante es que se intentó también llevar adelante un desarrollo económico más armónico. Estados Unidos fue la gran beneficiaria de nuestra inversión petroquímica. Si las refinerías estuvieran en Venezuela la situación fuera muy distinta.

A la hora de hablar de Banesco en nuestro país, Escotet es bastante escueto: “República Dominicana tiene experiencia en el manejo de grandes crisis. La forma en que las autoridades manejaron una crisis tan seria, un problema estructural tan complejo, con un sector empresarial dispuesto a invertir y a rescatar esas instituciones de manera impecable, habla mucho del espacio para la creatividad y las oportunidades. Quienes tuvieron la visión para hacerlo no se equivocaron. Esas instituciones hoy valen mucho más y están sólidas”, comenta.

El caso de Banesco, con su internacionalización, tiene larga data. “Entramos a Puerto Rico y a Panamá. En esa medida, a través de la cual hemos consolidado nuestras operaciones internacionales, encontramos que hay estándares de alta competencia aquí, y decidimos abrir en este país”.

Banesco es el otro banco que viene a competir por la preferencia del consumidor dominicano.