El Rolls-Royce también se enchufa al tomacorriente

Rolls-Royce 102EX: la luz de los más ricos
Rolls-Royce Motor Cars presenta el 102EX, un vehículo que supone una de las iniciativas más importantes adoptadas por la marca en los últimos años. Es el primer vehículo eléctrico de batería del mundo para el segmento de máximo lujo.
Rolls-Royce fabrica coches que representan la cima en el automovilismo de lujo. Sin embargo, la compañía también reconoce la necesidad de mirar hacia el futuro y planificar a largo plazo un crecimiento sostenible y es por ello por lo que nace este 102EX, también conocido como Phantom Experimental Electric (EE).
No hay planes de realizar una producción en serie de esta versión del vehículo. El papel del Phantom EE, es únicamente ser un banco de pruebas diseñado para explorar las tecnologías BEV implementadas y responder a los retos que se plantean. La reinvención es parte del ser intemporal y el 102EX es el último de una línea de vehículos experimentales de Rolls- Royce Motor Cars, basado en un legado que se remonta a 1919 y al 1EX.
El Phantom EE mantiene su estructura de aluminio, el motor V12 de 6.75 litros de gasolina y la caja de cambios de seis velocidades se han sustituido por una batería de litio ion y dos motores eléctricos montados en la parte trasera del chasis. Estos motores están conectados a una transmisión de una sola velocidad con diferencial integrado.
Cada motor tiene una potencia de 145kW (197 CV), lo que proporciona al Phantom EE una potencia máxima de casi 400 CV y 800 Nm de par. La aleación de su batería de níquel manganeso cobalto, proporciona alrededor de 230 Wh/kg, una alta densidad de energía que es importante en el logro de un nivel aceptable entre recargas. Las pruebas prelanzamiento realizadas sugieren que el Phantom EE debería alcanzar los 200 km.
Tiene una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de ocho segundos (5,7 segundos en el Phantom estándar), con una velocidad máxima limitada a 160km/h. Es la primera aplicación de esta tecnología en un segmento de gran lujo y el pack de baterías es el más grande jamás montado en un vehículo normal de carretera.
Una de las características más importantes de todo el interior del Rolls-Royce Phantom, es el dial de reserva de carga, situado al lado del velocímetro. Cuenta con un símbolo de regeneración que lleva el indicador más allá de la línea normal del 100 por cien del Phantom estándar. Dependiendo del momento que se trate, indica el grado de recarga que tienen lugar cuando el vehículo está en movimiento.
La recarga se realiza con conectores macho y hembra de cinco pines, de la misma manera que se llena de combustible el Phantom. La tapa del depósito estándar ha sido reemplazada por un diseño con una ventana transparente, con el logotipo RR y el motivo 102EX.
La batería más grande del mundo
Se estima que la batería es la más grande del mundo para un automóvil de pasajeros. Su pico de corriente es 850A, a 338V DC. La capacidad total es de 71 kWh. Cuenta con cinco módulos de celdas, un módulo de 38 celdas, un módulo de 36 celdas y tres más pequeñas dispuestas en diez, ocho y cuatro, con orientaciones diferentes dentro de una unidad de forma irregular. Esto se asemeja a la forma general del motor original y la caja de cambios.
Tres unidades de carga por separado (3 kW cada una), se ajustan a la batería, lo que permitirá a ambas una sola fase (20 horas), o tres fases de carga (ocho horas), único para un turismo. Un cuarto cargador de inducción también está equipado para permitir la carga inalámbrica, una tecnología que está siendo probado en el Phantom EE.
Se espera que la batería tenga una duración de más de tres años, utilizándola todos los días. Es en definitiva, un laboratorio, sí, pero con todos los visos de hacerse realidad en un futuro cercano.