Comunión de soledades

Las “analytics” son una serie de aplicaciones de negocios destinadas a incrementar la competitividad y promover el éxito en la gestión de negocios, pero mi editor no entendió ni pío.

Le expliqué: el tema de la interacción entre los distintos departamentos que componen una  organización ha sido estudiado hasta el cansancio por las diversas escuelas de pensamiento que componen el súmmum de la inteligencia de negocios de nuestros días. Sin embargo, no ha sido sino hasta la aplicación de lo que conocemos como “analytics” que las decisiones que componen una gestión verdaderamente competitiva han alcanzado una nueva dimensión, en la cual el éxito es el grial reservado para aquellos que basan sus decisiones estratégicas en la analítica.
Mi editor me mira como un ladrillo. Sigo explicando. Veamos: en rigor, la analítica es la aplicación de tecnología de la información computarizada, investigaciones sobre operaciones, y estadísticas, para resolver problemas competitivos en los negocios y a nivel industrial. Hasta el momento, todo bien… O sea, dice él, que la analítica es llevada a cabo dentro de un sistema de información que, en el pasado, podría ser estudiado desde el punto de vista estadístico y matemático sin utilizar computadoras y programas diseñados para este fin; así, la analítica ha evolucionado, pasó de ser una aplicación de computadoras al análisis de datos, lo cual toma lugar en un ambiente  informático.
Las matemáticas enfatizan los algoritmos utilizados en la analítica: así, la aplicación de la ciencia radica en extraer propiedades de datos útiles, utilizando funciones computables (ver la tesis Church-Turing, por ejemplo), y, típicamente, involucra la extracción de propiedades específicas de grandes bases de datos (“data-mining”).
A partir de ahí, le digo a mi editor, todos nos volvimos locos. Lo que comenzó como una moda se convirtió en una obsesión. De una fuerza laboral compuesta por un 65% de hombres, un 35% de mujeres; de los cuales el 80% del 65% correspondiente a los hombres, se encontraba casado, y un 70% de ese 80% tenía un hijo o más y disfrutaba de los deportes de mesa, además de tener una preferencia catalogable de “liberal” en cuanto a la policía en general y a sus opiniones sobre el rumbo de la sociedad dominicana.
Del 70% que hemos mencionado, el 20% disfruta de la música y busca documentales en las tiendas de video. Esos mismos son los que con mayor entusiasmo consumen los productos que comercializamos, y constituyen una fuerza motriz en la promoción indirecta de dichos productos. Curiosamente, estos empleados son remunerados en una escala laboral promedio. Es decir, que no ganan mucho dinero y se encuentran con nosotros, o bien son fieles a la empresa, debido a los valores agregados que les otorgamos.
Las mujeres son un caso diferente: del 35% que les corresponde, el 85% de este número es casada, y tiene más de diez años trabajando con nosotros. Mujeres hacendosas, están con nosotros debido a los beneficios marginales que les damos. El 90% de ellas contrajo nupcias con novios que conocieron en la empresa, cuando eran muy jóvenes.
Y este es solo el comienzo. Vale decir que dos meses después de haber empezado a adoptar procesos analíticos para tomar nuestras decisiones estratégicas, abandonamos el programa, por complicado. Al dominicano los números no le gustan mucho. ¿Qué decir? En este momento, ni yo entiendo lo que escribí.

Darwin E. Medina P. es un jefe muy popular: para muestra un botón, o cinco; las asistentes que han pasado por su mando durante un año así lo atestigüan. Todas han quedado “muy” complacidas con todo lo que han aprendido de él. Envíenos sus opiniones, alguna contribución, o lo que sea, hasta dinero, a homoejecutivus@gmail.com