Arremetida contra visados en Silicon Valley

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La administración estadounidense comenzó a cumplir con la promesa de campaña del presidente Donald Trump de acabar con un programa de visas de trabajo que canaliza a miles de trabajadores extranjeros capacitados a empresas de la industria tecnológica.

Cansado de un programa que dice que favorece a los trabajadores extranjeros a expensas de los estadounidenses, la administración de Trump presentó un trío de cambios en las políticas. La Agencia de Servicios de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS) dificultó a las empresas traer trabajadores extranjeros del sector tecnológico a Estados Unidos usando la visa de trabajo H-1B. La agencia emitió un memorándum que establece nuevas medidas para combatir lo que calificó de “fraude y abuso” en el programa. El Departamento de Justicia también advirtió a los empleadores que solicitan las visas que ​​no discriminen a los trabajadores estadounidenses.

Trump hizo campaña con la promesa de revisar el sistema de inmigración, pidiendo que las compañías contraten a más estadounidenses en lugar de subcontratar empleos a países con mano de obra más barata o traer trabajadores extranjeros con salarios más bajos. Las compañías de tecnología más grandes de Silicon Valley, muchas de las cuales fueron fundadas o son dirigidas por inmigrantes, dependen de las visas H-1Bs y dicen que los esfuerzos para limitar la inmigración amenazan la innovación, la contratación y la creación de empresas. Las órdenes ejecutivas de Trump que restringían los viajes a ciertos países de mayoría musulmana generaron una oposición sin precedentes en el sector.

Pero también hay un amplio reconocimiento de que se necesita una reforma, dados varios ejemplos de alto perfil en los que empleados estadounidenses fueron reemplazados por trabajadores extranjeros que cobran menos mediante el programa. Los defensores de los derechos de los inmigrantes también afirman que los trabajadores H-1B son fácilmente explotados porque su estatus legal está vinculado a un empleador en particular. El Instituto de Política Económica calculó que había cerca de 460.000 personas trabajando con visas H-1B en Estados Unidos en 2013.

Los anuncios de esta semana no fueron los primeros intentos de la administración de ajustar el programa. El Departamento de Inmigración suspendió un sistema que aceleraba el procesamiento de visas para ciertos trabajadores calificados que pagaban más. Pero la gente que ha estado presionando para que el programa de visas fuera reformado se había frustrado en las últimas semanas porque sentían que la administración de Trump no estaba actuando lo suficientemente rápido.

Las empresas de outsourcing son consideradas los peores abusadores del sistema, una impresión que la industria de la tecnología se ha complacido en alentar. El anuncio del lunes del USCIS apunta a esas compañías, y la agencia dijo que enfocará las inspecciones en los lugares de trabajo con el mayor porcentaje de trabajadores con visa H-1B, así como en las empresas con empleados que hacen trabajo de informática para otras compañías.

Microsoft Corp., Facebook Inc., Alphabet Inc., Cognizant, Wipro y Accenture no respondieron a las solicitudes de comentarios. Infosys declinó comentar, mientras que Tata Consulting Services Ltd. dijo que ha reducido el uso de visas H-1B para trabajadores altamente calificados, y que ha creado más empleos en los servicios de tecnología de la información de Estados Unidos.

Las nuevas directrices publicadas requieren información adicional a los programadores informáticos que solicitan visas H-1B para demostrar que los trabajos son complicados y requieren conocimientos y experiencia más avanzados. Entrará en vigor de inmediato, por lo que va a cambiar la forma en que las empresas solicitan las visas en un proceso de lotería anual que comienza el lunes. Los cambios no prohíben explícitamente solicitudes para un tipo específico de trabajo. En su lugar, aumentan el escrutinio a los programadores que hacen los trabajos más simples.

Bloomberg.-

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