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Bolivia: la economía que dejó Evo Morales

Revista Mercado11 noviembre, 20195min
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Después de 14 años, Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia en medio de un agitado panorama político, enmarcado por varios días de protestas y disturbios en todo el país y denuncias de fraude cometido en las pasadas elecciones presidenciales de octubre.

Durante el tiempo en el que estuvo al frente de este país suramericano, Morales estableció un modelo marcado por la fuerte presencia del Estado en las principales industrias y sectores económicos de la nación.

Como gobierno de izquierda, dejó de lado el proceso de liberalización y apertura de la economía, por lo que hoy día la inversión privada en Bolivia representa tan solo 9% de su PBI.

En cambio, se enfocó más bien en la nacionalización de las empresas hidrocarburíferas, de las cuales estaba seguro iba a conseguir buenos ingresos para las arcas del país. De hecho, creó impuestos adicionales que aumentaron los ingresos del Estado hasta un máximo de 82% sobre las ganancias de la producción de hidrocarburos.

No obstante, a partir del año 2015, las exportaciones y los ingresos del sector público boliviano comenzaron a descender fuertemente producto de la caída de los precios de las materias primas en los mercados internacionales. Así el boom vivido por el sector entre 2005 y 2014 había terminado, afectando la economía nacional y las reservas internacionales, las cuales han bajado hasta 15% como consecuencia de la balanza comercial negativa en la que se encuentra Bolivia desde entonces.

Como señala una nota del diario peruano El Comercio, el incremento del déficit fiscal se ha visto acompañado por un aumento de la deuda del Gobierno en general. Esta deuda, que se había reducido de 82% del PBI en 2005 a solo 35% del PIB en 2012, volvió a ascender y se encuentra actualmente en 51% del PIB.

Por otro lado, el déficit fiscal alcanzó -8.3% en 2018, monto que fue el más alto registrado en los últimos 17 años. Para el cierre de 2019, los analistas económicos coinciden en decir que el déficit de Bolivia llegará a un porcentaje similar al del año pasado.

Un programa de apertura

Un nuevo gobierno en Bolivia debe tomar en cuenta que es necesario un programa de apertura que genere mayor inversión privada y estabilización de las cuentas fiscales.

A favor se encuentran las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía del país, que crecerá un 3,9% en 2019, una cifra que está levemente por debajo del 4,2% del año pasado. Para 2020, el organismo multilateral prevé que el PIB del país avance 3,8%.

Además el nuevo gobierno debe entender que el potencial agotamiento de las reservas gasíferas, así como las dificultades para sacar adelante la producción de litio en medio de potenciales protestas, presentan un panorama complejo para desarrollar la economía de un país que tiene 11 millones de habitantes, un producto interior bruto (PIB) de 42.401 millones de dólares, y un PIB per cápita es de 3.671 dólares.

Otro punto que debe ser tomado en consideración es el ajuste del salario mínimo que, según los bolivianos, no les alcanza para subsistir, aun cuando la inflación anual se proyecta en 2% para 2019 (según el FMI).

El último aumento del salario mínimo lo hizo Morales en mayo pasado, cuando firmó un decreto para aumentar 3% el salario mínimo nacional. Con ese incremento, el salario mínimo se ubicó en 2.060 bolivianos, un equivalente a 300 dólares, mientras que el sueldo básico o de contratación sigue siendo variable en el sector público o privado y depende del grupo ocupacional.

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Por David Rodríguez Andara

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