Desempleo, uno de los golpes más duros a la autoestima

Revista Mercado6 enero, 20204min
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Estar empleado no es solo un medio para conseguir los recursos económicos con los cuales se puede vivir. es también un mecanismo de realización de metas intelectuales. por ello, cuando alguien es despedido se enfrenta a un mundo incierto, siente que su personalidad se debilita y pierde confianza en sí mismo. es una sensación de derrota.

Es que el trabajo conjunto de actividades realizadas por las personas con el objetivo de alcanzar una meta: la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas, es todo, o casi todo en la vida actual.

El concepto de empleo es mucho más reciente que el de trabajo. Surgió en la Revolución Industrial y se expandió con la evolución del capitalismo. El trabajo es el que hace que el individuo demuestre acciones, iniciativas, desarrolle habilidades, y con el trabajo también puede mejorarlas. El trabajo hace que el hombre aprenda a vivir con otras personas, con sus diferencias, a no ser egoísta y pensar en la empresa, y no sólo en sí mismo.

El trabajo hace que el individuo aprenda a hacer algo con un objetivo definido. Por ello, cuando una persona realiza un trabajo bien hecho, también contribuye a su autoestima, satisfacción personal y realización profesional.

Muchos psicólogos sostienen que, guardando las proporciones, después de la muerte de un ser querido, la peor noticia que puede recibir un ser humano es que lo despidan de su trabajo.

Sin embargo, en los tiempos actuales, poseer un trabajo se ha convertido en toda una fortuna. Un equipo de científicos de la Universidad de Stirling (Reino Unido) ha profundizado en los efectos que tiene en la personalidad estar desempleado y según sus conclusiones, el daño psicológico es mayor de lo que se pensaba. “Los resultados cuestionan la idea de que nuestras personalidades son “fijas’’ y demuestran que los efectos de los factores externos, tales como el desempleo pueden tener grandes impactos sobre nuestra personalidad básica”, aclara Christopher Boyce, líder del estudio.

A pesar de que la personalidad se considera un factor estable en el tiempo, el estudio ha confirmado que el desempleo conduce a un drástico cambio en los rasgos que se consideraban inamovibles: una reducción en los niveles de amabilidad, conciencia y extroversión; las personas desempleadas pierden la motivación, se vuelven menos consideradas y simpáticas y su curiosidad por el mundo que les rodea sufre un menoscabo. Cuanto más tiempo cesante está una persona, más se agravan estos cambios en la personalidad.

Una tasa nacional de desempleo alta puede tener implicaciones significativas en la sociedad, por ejemplo, puede obstaculizar el desarrollo de conductas sociales y económicas deseables, como la participación en actividades sociales y mejores hábitos de salud.

El experto sugiere que las políticas para reducir el desempleo son vitales no solo para la economía, sino también para favorecer la actitud positiva en las personas. Saber enfrentar los efectos del desempleo es el mayor desafío de quienes lo padecen.

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