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El diagnóstico del Dr. Selfie

Revista Mercado5 noviembre, 20198min
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“Tome dos píldoras-cámara, una cada 24 horas, y mantenga su brazalete prendido. Venga pasado mañana y analizaremos los datos”. Esa es la receta que su médico le formula a Pedro Rodríguez, tras el chequeo inicial que le hace el 15 de octubre de 2029.

Lo que Pedro hace en seguida, es ir a la farmacia y comprar lo formulado: una píldora intestinal que adentro lleva una cámara, que a su vez contiene un sensor para captar imágenes digitales.

La píldora-cámara hará un recorrido que le permitirá detectar enfermedades y trastornos en la garganta, esófago e intestinos. Las imágenes que capture serán transmitidas a un receptor que lleva incorporado a un brazalete y de este se pueden enviar a un computador.

No es una utopía del cine. Empresas como Micron Technology ya están trabajando en este tipo de dispositivos. Es una parte de la revolución que está en camino en el mundo de la medicina. Empresas fabricantes de equipos de uso médico están avanzando aceleradamente en la concepción de instrumentos que conjugan materiales de alta calidad con una utilización intensiva de la nanotecnología.

La cámara que digiere Pedro empieza a trabajar apenas entra en su organismo. Trasmite información valiosa que antes se conseguía tras una serie de exámenes que tomaban varias semanas.

Esos avances llegan de la mano del concepto de la medicina personalizada, la que supone que los tratamientos a una enfermedad no deben ser los mismos ni con las mismas medicinas para todos los pacientes, porque cada cuerpo tiene exigencias, reacciones y tiempos de recuperación diferentes.

En diez años, la ciencia médica contará con instrumentos hoy impensables, pero en cuyos desarrollos trabajan intensamente equipos científicos de varios países. La nanotecnología hará los más grandes aportes y se impondrá la medicina personalizada

Por ello, los estudios genéticos serán prioritarios en una gran cantidad de tratamientos. Servirán para aportarle al médico mayor precisión en el tipo, dosis y tiempo de uso de los medicamentos que necesite cada persona, abandonando el concepto de una misma fórmula para todos los que padezcan una enfermedad.

El doctor que trata a Pedro le pide que se haga un electrocardiograma y que además verifique si tiene riesgos de padecer diabetes. No es problema: llevará el nuevo reloj que hace una medición precisa del comportamiento de su corazón y le hará el electrocardiograma, que enviará por e-mail al médico. Y para la diabetes, compra la pulsera que fabricó la empresa china Xiaomi, que también reportará al médico.

Si después de la evaluación, el doctor comprueba que Pedro padece de varias enfermedades, ya sabe que no tendrá que llenar su casa de un ejército de pastillas, sino que puede acudir a la polipíldora, que integra seis medicamentos y que desarrolló la Universidad de Nottigham.

Antes de regresar al consultorio, Pedro tiene una caída y se hace una herida en un brazo. Acude entonces a un centro médico donde le aplican el nuevo gel que perfeccionó la Universidad de Cincinatti y que previene infecciones por heridas y acelera la curación.

Ese día se enteró de que, para casos de heridas graves, en ese centro médico ya cuentan con la nueva sangre artificial, patentada por la Universidad de Kent, totalmente estéril y que se produce deshidratada, para añadirle agua y obtener sangre del grupo O negativo.

Pedro salió bien de sus chequeos de aparato digestivo, corazón y diabetes. Pero, emocionado con los resultados, dice a su doctor que quiere un examen para saber si tiene cáncer. Para ello, va a una clínica donde ya opera el nuevo scanner que al pasar una onda sobre su cuerpo detecta signos de tal enfermedad.

Si tuviera un tumor canceroso, el equipo puede también mostrar el perfil genético del mismo, con lo cual el especialista puede establecer el tipo de tratamiento específico para él.

Si tuviese principios de un cáncer, tiene también la opción de ser tratado con prolina deshidrogenasa, una enzima que permite la formación de superóxido (especie de oxígeno rica en electrones), el cual participa en la destrucción de células dañadas y evita que el cáncer se propague.

Si, lamentablemente, saliese positivo en su examen de cáncer, hay otra opción de tratamiento para Pedro: los nanobots. Estos entrarán en su cuerpo llevando medicina en dosis precisas para atacar a las células cancerígenas, con lo cual se evita el daño generalizado de los tratamientos tradicionales.

Pedro no tiene cáncer. Ya tiene tiempo de ir al odontólogo, porque en la caída perdió parcialmente un diente. Allí se somete al regenerador. Es un transmisor que, una vez dentro de su boca, envía impulsos ultrasónicos de baja potencia al diente dañado, que ayudan a que en algunos meses el diente vuelva a crecer.

Pedro está bien de salud, pero debe cuidarse. Acude a la tienda especializada y compra una curita digital de fabricación inglesa. Esta tiene sensores que monitorean constantemente su estado de salud y envían informes a su computador o a su móvil. Así, sabrá cuando algo no marcha bien y podrá acudir a tiempo a su médico. Al salir de la tienda le informan con alegría: “Don Pedro, ¡ya tenemos lista la tecnología de implantes biónicos!”.

Por Antonio Trujillo

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