El inusual plan de remuneración de Elon Musk

Revista Mercado4 mayo, 20184min6666
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El plan de remuneración de Elon Musk, que le dará cerca de 56.000 millones de dólares en acciones y recompensas si la capitalización bursátil de Tesla alcanza los 650.000 millones de dólares, está diseñado para comunicar una oferta de valor específica a Wall Street. Uno no invierte en Tesla por los rendimientos seguros, sino por la posibilidad de que se convierta en una de las empresas más importantes del siglo.

Si, por el contrario, el objetivo de Tesla fuera tan solo una capitalización bursátil de 100.000 millones de dólares —que, honestamente, es un gran objetivo para la mayoría de las empresas, ya que proyecta un siete por ciento de rendimiento anual en los próximos diez años—, entonces los inversionistas podrían perder rápidamente el interés en continuar financiando a la empresa. Decidieron estar ahí en aras de la transformación, no de los rendimientos fijos.

sabe que una de las grandes ventajas competitivas de Tesla es la paciencia y el pensamiento a largo plazo, no solo de la administración, sino también de sus inversionistas. Mantener esa paciencia requiere concentración continua en esa constante de un valor de mercado de medio billón de dólares. Al unir su remuneración con esa visión, el director general de Tesla está diciéndole a Wall Street en qué se concentrará.

¿Por qué ese futuro requiere más que simplemente otra gran compañía de automóviles? El futuro de la movilidad verá la convergencia de tres tendencias que tan solo hace algunos años se consideraban independientes: los automóviles autónomos, los automóviles compartidos y los automóviles eléctricos.

Un futuro como este contribuiría a la descarburación del sector, lo que ayudaría a enfrentar el desafío del cambio climático; mejoraría considerablemente la salud en general, debido a la menor cantidad de accidentes y contaminación; haría más accesible la movilidad y reduciría el tránsito, contribuyendo así a una mejor calidad de vida.

La razón por la que estas tendencias no son independientes es que los vehículos autónomos reducirán el precio de los automóviles compartidos. A su vez, cuanto más se compartan y se automaticen los vehículos, mayor será la electrificación, ya que el costo total de la propiedad disminuye en la medida en que se utilizan estos vehículos. La marea ha cambiado y ahora todos los fabricantes de automóviles están en una carrera hacia ese futuro.

El plan de remuneración de Musk, con sus ambiciosos objetivos para la capitalización bursátil, se concentra exactamente en esta visión. A fin de que Tesla alcance una valoración de 650.000 millones de dólares para 2028, el mercado tendría que cambiar drásticamente, de manera que los autos eléctricos acapararan un porcentaje abrumador de todas las ventas nuevas. Esto podría impulsar los ingresos de Tesla provenientes de los vehículos y las baterías. Un futuro como ese posiblemente también requiera que la tecnología de los pilotos automáticos de Tesla se vuelva de vanguardia, permitiendo su uso de manera segura y generalizada en los vehículos de Tesla, pero también potencialmente a través de las licencias a otros actores.

Tener objetivos tan ambiciosos en mente es un movimiento estratégico para que los inversionistas no se distraigan.

(George Serafeim es profesor asociado de administración de empresas en la Escuela de Negocios de Harvard).

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