El peso de la deuda interna

Revista Mercado26 noviembre, 20186min1512
aaaSueldos-02.jpg

Mientras el Estado presume del crecimiento del crédito en pesos dominicanos para financiar las cuentas públicas, el sector privado y economistas se quejan de los continuos déficits fiscales.

El Gobierno dominicano ha sabido aprovechar la continua profundización del mercado local de capitales, acudiendo cada vez con más frecuencia a los inversores criollos para satisfacer su sed de liquidez. 

Y no. No solo se ha tratado de la demanda de recursos realizada por el Banco Central para diversificar los acreedores, sino que el sector público no financiero ha visto en los recursos locales una interesante vía para cubrir los compromisos presupuestarios, más aun considerando que el Gobierno arrastra un continuo déficit que se debe financiar de alguna forma. 

Entre diciembre de 2013 y junio de 2018 (cuatro años y medio) la deuda interna aumentó su peso relativo frente al total en 4.27 puntos porcentuales, incremento que significó US$6,196.8 millones. Implica que, mientras era de 42.9% en diciembre de 2013, para junio de 2018 ya se había convertido en 47.1%.

De esta forma, la deuda consolidada (el endeudamiento total del Estado a nivel nacional e internacional) ascendía en junio de este año a US$38,844.2 millones, de los cuales US$18,331.9 correspondían a compromisos asumidos en el mercado local denominados en pesos. 

Ese ha sido el discurso del Gobierno actual a la hora de enfrentar cuestionamientos sobre los riesgos del creciente endeudamiento público, afirmando que la deuda dominicana es sostenible debido a que cuenta con un portafolios diversificado, distintos plazos, tasas, acreedores y, por supuesto, monedas. 

Al parecer ha sido así. Según los datos oficiales, la deuda interna del sector público no financiero ha ganado bastante terreno frente a los endeudamientos del Banco Central que desde inicios de la década pasada adoptó la costumbre de tomar prestado a tasas elevadas para sacar de circulación el exceso de dinero en la economía que causó uno de los episodios más oscuros de la historia dominicana en 2003 y 2004.

El pico más elevado de toda la deuda contratada en el mercado dominicano por el Banco Central se produjo en 2004, cuando representó el 84.7%. Actualmente es del 60.9%, lo que significa que el financiamiento local para cubrir el déficit gana terreno frente al mero control de precios y devaluación del peso dominicano. 

Efectos

El financiamiento en moneda dominicana resguarda al país ante riesgos como la devaluación repentina del peso o el incremento de las tasas de interés en el extranjero. 

Pero empresarios y economistas se han quejado en repetidas ocasiones por la escalada alcista del endeudamiento público.

Entre las voces de alerta se encuentran la Asociación de Industrias (AIRD) y el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).

De igual forma, la participación destacada del Gobierno tuvo un efecto preponderante en el despegue del mercado dominicano de capitales, destacándose como el principal emisor por mucho. 

No obstante, demasiado protagonismo del Gobierno puede limitar la participación del sector privado, tomando en cuenta la gran demanda de recursos y el pago de altos intereses, impidiendo que las empresas puedan competir con el Estado, generando lo que ha sido catalogado como efecto crowding out o expulsión. 

Tampoco se puede perder de vista que, aunque la deuda pública local toma cada vez mayor preponderancia frente a la externa, esto no implica que la tendencia ascendente del endeudamiento total se ha revertido. 

Es decir, la deuda pública consolidada experiementa un claro movimiento al alza sin indicios de que empiece a reducirse en el mediano plazo debido a los compromisos asumidos por el Estado, como el pago de recursos equivalentes al 4% del producto interno bruto (PIB) para la educación preuniversitaria o el gasto en salud con la remodelación de gran parte de los hospitales de todo el país. 

Esto, evidentemente crea sucesivos déficits en las cuentas públicas que tienen que ser cubiertos con recursos prestados, los que a su vez generan intereses. Todo en un contexto de baja presión fiscal.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.