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El superespionaje tecnológico que estremece al mundo

Revista Mercado24 enero, 20207min
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Un caso digno de una superproducción de Hollywood y con protagonistas de fama mundial. El príncipe heredero Mohamed bin Salmán, futuro rey de Arabia Saudita y quien toma grandes decisiones de política interna y externa en ese país, y Jeff Bezos, fundador de Amazon, la mayor compañía de comercio online en el mundo y uno de los dos hombres más ricos del planeta son los actores centrales de una película apasionante.

El teléfono celular de Bezos fue hackeado en el 2018 y el principal sospechoso de tal acción es el príncipe saudí. El hecho es motivo de una investigación en la que incluso está interviniendo la propia Organización de Naciones Unidas.    

Todo empezó en marzo de ese año, con una cena en Nueva York, a la cual Bezos asistió respondiendo la gentil invitación de la alteza real árabe. ¡No todos los días uno recibe una invitación de un hombre tan poderoso! A la hora del postre, Bin Salmán le pidió a Bezos que intercambiaran números de celular, para poder escribirse directamente, sin la intervención de los muchos cortesanos saudíes que giran en torno del príncipe, ni de los asistentes del magnate de Amazon.

Bezos accedió y el todopoderoso príncipe quedó incluido entre sus contactos en WhatsApp.

Días después, en mayo, Bezos se alegró al ver que su iPhone le avisaba de un mensaje de su nuevo amigo árabe. Era un vídeo por WhatsApp, la aplicación favorita de bin Salmán. ¡Qué amable el príncipe, enviándole un vídeo!

El contenido de ese vídeo no era relevante, pero al verlo, Bezos le abrió la puerta a un invasor tecnológico que tomó control de su celular el cual no solo empezó a comportarse erráticamente, sino que envió miles de datos y mensajes de correo, sin que él lo advirtiera, con el contenido de sus conversaciones y sus archivos. Bin Salmán resultó ser un hacker de clase mundial y Bezos, todo un gigante de la tecnología, “hackeado”, como cualquier ciudadano.

No contento con apoderarse de información íntima de Bezos, el príncipe le envió meses después una foto de una mujer, con la cual sorprendió al “hackeado”: era la foto de Lauren Sánchez, con quien el magnate sostenía una relación amorosa ultra reservada. Bueno, dejó de ser reservada, porque Bin Salmán lo supo.

Aunque hay muchos detalles desconocidos de lo que el saudí robó del celular de Bezos y de algunos otros mensajes intimidantes que le envió, se sabe que su máximo interés era el The Washington Post, el prestigioso diario del cual Bezos es el mayor accionista.

Saber del periódico era muy importante para el príncipe, porque uno de los columnistas estrella era en ese entonces Yamal Jashoggi, un periodista árabe exiliado en EE. UU., para escapar a la persecución de la monarquía saudita, cuyos atropellos y actos irregulares denunciaba continuamente. Jashoggi debió escapar de Arabia, cuando se dio cuenta de que continuar viviendo allí era tener una sentencia de muerte rondando su casa.

Jashoggi escribía en el diario de Bezos y mantenía sus denuncias internacionales sobre las atrocidades de todo tipo que cometía la familia real y su abuso del poder.

En octubre de 2018, Jashoggi viajó a Turquía para reunirse con su novia, con quien pretendía casarse. Para realizar los trámites del caso debía acudir al consulado de Arabia Saudita en Estambul. La historia que siguió es bien conocida: Jashoggi entró al consulado, pero nunca salió. Fue asesinado por un grupo de agentes secretos de la monarquía, que desaparecieron sus restos. El escándalo que se armó fue de magnitud mundial. Los matones viajaron directamente a Estambul un día antes de la cita del periodista.

Más de un año después del crimen, varios agentes fueron condenados en Arabia, acusados del asesinato y desaparición del exiliado. Empero, el príncipe no fue tocado. Siguió y sigue desempeñando sus funciones de Estado.

Mohamed Bin Salmán representa a su país en los foros de máxima importancia, como las cumbres del G20, donde se codea con Trump, Xi, Putin y los jefes de Estado europeos. Es un intrigante de alto poder. De demasiado poder. Y le gusta hackear. Es, de hecho, el hacker más rico del mundo.

 

Por : Antonio Trujillo

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