El valor escondido de las bolsas: gestión de información


Las bolsas de valores son firmas privadas con un accionar que se circunscribe en un modelo de negocios peculiar que les caracteriza, a partir del cumplimiento de objetivos más amplios que los de lograr exceder métricas financieras, de mercado y satisfacción de clientes, exigidos por el común de los accionistas de las empresas. Deben ordenar, a partir de procesos claramente establecidos, la dinámica de los participantes del mercado, los afiliados de los centros de negociación que administran y el contacto con el público en general que maneja las expectativas con base en las informaciones que se producen de la interacción de cada una de estas partes en el mercado.
En atención a la relevancia del papel de las bolsas de valores para la dinámica de negocios y la estabilidad de los mercados locales e internacionales, las mismas son consideradas bienes de interés público. Por ende, están sujetas a regulaciones y normativas rigurosas que trazan las directrices del accionar de estas instituciones en aspectos de gran importancia (procesos de negociación, divulgación de información, régimen autorregulatorio y dotación de servicios a sus afiliados, etc).
El hecho de que las bolsas sean centros colectivos de negociación que se manejan bajo principios de mercado, y que cumplen con el objetivo de facilitar el proceso de descubrimiento de precios a partir de las voluntades de sus participantes sobre la compra y/o venta de activos financieros, les otorga idoneidad para ser consideradas las principales fuentes de insumo para la toma de decisiones de instituciones dentro y fuera del mercado.
El activo más importante que ofrecen para los mercados es, sin duda alguna, la información que se produce como consecuencia de la interacción de diversos participantes a partir del manejo de expectativas que se generan alrededor de datos que provienen de distintas fuentes primarias y secundarias, y que se concretan en transacciones irrevocables que reflejan el precio de mercado.
Cada día, la actividad de proveer información precisa, íntegra y con alta disponibilidad se torna fundamental para la competitividad de los participantes del mercado, y de las mismas bolsas. Existen tres grupos claves de clientes que se interesan en estos servicios: los emisores, que utilizan índices proporcionados por los intercambios, como base para productos financieros derivados; los participantes en el mercado y los asesores de inversión, que usan información sobre precios y noticias financieras para tomar sus decisiones y recomendaciones de compra y venta; y los puestos de bolsa, que utilizan las referencias y datos específicos que se producen en las bolsas de valores para la administración de sus riesgos.
El valor de la información proviene de proporcionar a los inversionistas la confianza para tomar decisiones de una manera informada. Esto aumenta la actividad bursátil, la liquidez y la mejor formación de precios. El camino para obtener el círculo virtuoso inicia en la mesa de los participantes, se perfecciona en la infraestructura de mercado y se aplica en la economía del público en general.
Por Iván A. Carvajal Sánchez, gerente de proyectos y mercado de la Bolsa de Valores de la República Dominicana.