Elon Musk no es el mejor modelo como jefe de energéticas: Gadfly

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Para los inversores de empresas de servicios públicos, lo aburrido es hermoso. Los dividendos tienden a ser la prioridad, mientras que los proyectos visionarios que requieren altas cantidades de dinero es mejor dejárselos a Silicon Valley.

La destitución de Peter Terium como máximo ejecutivo de la empresa energética alemana Innogy SE parece haber sido motivada por el incumplimiento de esta regla de oro. Pero en lugar de poner fin al drama indeseado, su partida podría provocar más drama todavía, al poner a la compañía en posición para ser adquirida.

Por supuesto, las empresas europeas de servicios públicos probablemente han sido demasiado interesantes durante al menos una década, para disgusto de sus accionistas. La caída de los precios de las materias primas y la energía, la revolución de las energías renovables y la salida de Alemania de la energía nuclear contribuyeron al colapso de las acciones de RWE AG y su decisión de 2016 de dividirse. La energía fósil y la nuclear se mantendrían con RWE, mientras que las partes “buenas”, a saber, ventas minoristas, redes y energías renovables, fueron incorporadas a Innogy, dirigida por el exjefe de RWE, Terium.

Fue aplaudido por esa estrategia creadora de valor, pero ensució su reputación la semana pasada con un desagradable aviso de reducción de los beneficios. La nueva estimación de Innogy para 2018 implicó una rebaja porcentual de dos dígitos a las expectativas de consenso sobre beneficios.

Algunos de los problemas de Innogy ya estaban bien documentados. Sus actividades minoristas en el Reino Unido están en problemas debido a la competencia y la amenaza de los límites de precios del gobierno. Innogy quiere fusionar su unidad británica Npower con SSE. Pero Terium también dijo que el gasto aumentaría en más de una cuarta parte el próximo año para expandirse en energía renovable y financiar proyectos esotéricos como Internet de banda ancha e infraestructura para carga de vehículos eléctricos.

Siguiendo la estela de Elon Musk de Tesla, Terium declaró a Innogy como un “pionero del cambio”. “El gran paso adelante de los vehículos eléctricos llegará”, dijo. “El punto de inflexión será mañana o más adelante, eso no lo sé, pero no vamos a perder ese tren”.

Terium puede demostrar estar en lo correcto con el paso del tiempo, pero al consejo de supervisión de Innogy no le gustó el viaje. Al anunciar la partida de Terium, se pidió una mayor disciplina de costos y una “estrategia de crecimiento e inversión más centrada”.

En teoría, Innogy es libre de establecer su propia estrategia, pero RWE aún posee una participación del 77 por ciento y recibe cuantiosos dividendos de su filial. RWE dijo el miércoles que también le gustaría que su filial se preocupara más por el costo. Aquí hay un paralelismo con el descontento de Siemens AG hacia su antigua filial Osram Licht AG cuando anunció una inversión masiva en una nueva planta.

Sin embargo, la partida de Terium deja a Innogy, en cierto modo, sin rumbo. Hasta que se encuentre un reemplazo, su director de recursos humanos Uwe Tigges tomará el mando. El experimentado presidente Werner Brandt también está a punto de dejar su puesto este mes por razones no relacionadas.

Las presas debilitadas a menudo se convierten en víctimas de compradores potenciales. Sin embargo, aunque las acciones han perdido un 22 por ciento desde noviembre, dándole un valor de mercado más digerible de 18.000 millones de euros, no hay garantía de una oferta, y RWE no está bajo presión para vender.

Las actividades minoristas de la empresa son vulnerables a la interferencia política, al menos en el Reino Unido, mientras que sus actividades en el segmento de energías renovables y de redes podrían necesitar más capital de lo que pensaban algunos inversores. El aviso de reducción de beneficios hace que la decisión de Engie SA de no hacer una oferta por Innogy a principios de este año parezca más sabia que nunca. Por ahora, es mejor dejar que Innogy se monte en el tren solo.

Bloomberg.-

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