Enrique De Backer, el visual merchandiser

Con estudios en Barcelona y más de dos décadas de experiencia, Enrique De Backer ha sabido desarrollar el visual merchandising como una de las herramientas de ventas que siguen ganando terreno en el retail del país.

En temporadas claves para el comercio local, como Día de las Madres y Navidad, es común ver a Enrique De Backer por los pasillos de las tiendas de una de las más importantes cadenas del retail en República Dominicana. Su trabajo como visual merchandiser le permite no solo estar al corriente de las últimas tendencias en diseño y decoración, también le permite conocer al dedillo el espacio en que debe trabajar y, sobre todo, entender las preferencias de los consumidores. Todo esto tras la estrategia de lograr ambientaciones llamativas y góndolas llenas de mercancía.

Pero, de acuerdo a lo que propone esta actividad, no se trata de anaqueles abarrotados de todo lo que al comercio le interese vender. Es otro el planteamiento: la parte estética es importante, la rotación del inventario, la rentabilidad de acuerdo al espacio ocupado, la distribución de los elementos en el entorno, el mobiliario, la iluminación, y hasta la música que se escucha y el olor en el ambiente entran en juego para lograr un escenario agradable para el cliente y que cumpla con el objetivo de motivar las ventas.

Su oficio apenas era valorado en el país hace unas dos décadas, pero la competencia entre grandes negocios de artículos para el hogar, el desarrollo de centros comerciales con su gran diversificación del comercio y el convencimiento del sector sobre la importancia de aplicar todo lo que involucra el visual merchandising terminaron imponiéndose en el mercado local y abrió las puertas para que las nuevas fórmulas en el retail fueran asumidas por muchos profesionales del diseño y la decoración.

Con su empresa, De Backer Studio, este hotelero que decidió un día experimentar y explotar otras facetas, gracias a su facilidad para el diseño y la creatividad, elabora propuestas para sus clientes comerciales, pero también tiene la oportunidad de trabajar en el ámbito de los eventos corporativos y privados, fiestas, y la ambientación navideña que, año tras año, prepara para varias cadenas hoteleras en el este del país.

Con relación a su trabajo como visual merchandiser, comenta: “La labor de un profesional en esta área tiene muchos objetivos, entre ellos está lograr que una tienda tenga su propia personalidad. Es un trabajo que aporta su cuota para que el retail logre mayores niveles de rentabilidad”.
De Backer, nacido en Barcelona y de ascendencia belga, recuerda cómo sus pasantías en hotelería le ofrecieron la oportunidad de descubrir un nicho que, en ese entonces, no muchas personas habían llenado: el de preparar los diferentes ambientes de un hotel, sobre todo en la época navideña. Desde la recepción, pasando por las diferentes áreas recreativas, hasta los salones privados y oficinas administrativas, todos son espacios en que la creatividad permite mejorarlos.

Así, un día decidió ofrecer sus servicios, y El Embajador fue uno de los primeros hoteles que le abrió las puertas y confió en su talento. Luego, tras varios años de trabajo constante, las recomendaciones de sus clientes le ayudaron a hacerse de una cartera que, en muchos casos, se ha mantenido fiel con los años.
De Backer destaca que, si bien la parte teórica donde se involucran el diseño y la decoración son importantes, en el plano específico del oficio la capacidad para llevar a la práctica las ideas es de suma importancia. Ahí entra en juego el conocimiento de los materiales y su aplicación, la observación y estudio del espacio en que se va a trabajar, así como otros elementos como la distribución del mobiliario existente en el establecimiento.

Además, planificar y organizar los cambios de la mercancía de acuerdo con las diferentes temporadas en la tienda, tanto en su interior como en las vitrinas, es parte de sus funciones, así como manejar acertadamente todo el material gráfico que apoye la imagen corporativa y potencie las ventas en el establecimiento.

La capacidad de trabajar en equipo es importante para todo visual merchandiser, como enfatiza De Backer, pues aunque las ideas las aporte una sola persona, materializarlas es un proceso en el que intervienen colaboradores. Por esto, en su empresa, el personal que participa en cada nuevo proyecto es tan importante como la creatividad.

José Roberto Díaz

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