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Fideicomiso de acciones innova en el mercado

Revista Mercado26 septiembre, 20198min
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Los planes de expansión empresarial siempre tienen costos. Exigen de recursos cuya mayor fuente tradicional es el crédito bancario. Ello implica que ante las entidades a las cuales se solicitará financiamiento, se deba presentar el programa detallado de crecimiento con sus proyecciones de necesidades de inversión y sus flujos de ingresos. Pero además, la empresa debe contar con las garantías suficientes que sirvan de aval a su solicitud.

Ese, empero, no es el único mecanismo para fondear el crecimiento de una empresa. La emisión de deuda en los mercados de valores es un medio para obtener liquidez en los plazos en los que se necesite, sin tener que aumentar la deuda bancaria.

No es una tendencia nueva. Es un mecanismo existente desde hace muchos años en los países más desarrollados, pero que también en el entorno latinoamericano se emplea principalmente desde el siglo pasado. Además, colocar deuda tiene distintas opciones como la de hacerlo a través de bonos o acudir a una emisión de acciones.

El caso de los bonos es de alta utilización, porque las empresas deben pagar la suma total al cabo del tiempo pactado en la emisión, con pagos periódicos de intereses, pero las mayores diferencias con los créditos bancarios estriban en que no se requiere de prendas hipotecarias o costosos avales, y en que el interés que se tiene que pagar a los tenedores de los bonos es menor que aquel en que se incurriría con una obligación bancaria.

“La manera ideal de alimentar nuestro crecimiento es a través de la venta de acciones, usando como vehículo un fideicomiso de oferta pública”, Pedro Brache.

Acudir a una emisión de acciones implica que una parte del capital pasa a manos de los compradores, pero a cambio se captan recursos que no deben ser devueltos en un plazo fijado de antemano, porque en la práctica es la llegada de varios socios nuevos a la compañía. Ellos recibirán dividendos de acuerdo con la política que apruebe la asamblea de accionistas y, si quieren volver líquidas sus acciones, pueden venderlas.

Acudir a la venta de acciones es un recurso de muy alta utilización entre grandes empresas. De hecho, es una opción más viable para estas que para las pequeñas, puesto que la operación genera costos y demanda la asesoría de expertos estructuradores.

Las más grandes corporaciones latinoamericanas recurren a este medio para sus proyectos de expansión. En Brasil, México, Chile, Colombia, Perú o Argentina los más grandes grupos empresariales están listados en las bolsas de valores o buscan otras herramientas como los bonos convertibles en acciones o la venta de parte de su capital a fiduciarias que a partir del mismo emiten títulos de libre negociación.

El Grupo Rica marcha en esa dirección. Está inmerso en un sector de fuerte competencia y donde el crecimiento exige de inversiones cuantiosas. Como lo dice su presidente ejecutivo, Pedro Brache, “en el pasado ya hemos tenido varios ciclos importantes de crecimiento, los cuales financiamos a través de deuda”.

“Acudir a la venta de acciones es un recurso de muy alta utilización entre grandes empresas. Las mayores corporaciones de Brasil, México, Chile, Colombia, Perú y Argentina recurren a este medio para sus proyectos de expansión”

Pero crecer en el sector en el que compiten las empresas del Grupo Rica no es solo pensar en el mercado interno. Ya es un exportador tradicional y posicionado en varios mercados del Caribe, pero necesita reforzar esa vía. “Las dimensiones que hemos adquirido con los años exigen a su vez nuevas inversiones”, explica Brache. Pero no es la única: “también exigen que vayamos a la conquista de mercados extranjeros”.

Cuando Brache y su equipo se sentaron a analizar las opciones de financiamiento para esos planes, tuvieron que considerar que no podían alterar el marco de su nivel óptimo de endeudamiento. Es común que los boards de las grandes corporaciones vigilen que no se superen los porcentajes de endeudamiento tolerables. Como advierte el presidente, “tenemos que ser consistentes con nuestra política de mantener niveles bajos y adecuados de deuda”.

En ese marco de operación financiera, decidieron que acudir a las acciones era el rumbo correcto. Brache explica la decisión: “Llegamos a la conclusión de que la manera ideal de alimentar nuestro crecimiento era a través de la venta de acciones, usando como vehículo un fideicomiso”.

Y así, Rica está marcando un camino, para el mercado dominicano de valores. El fideicomiso comprará esas acciones y emitirá, con base en las mismas, títulos valores que colocará en el mercado bursátil. El nuevo socio de Pasteurizadora Rica, la empresa del grupo cuyas acciones serán las vendidas, será el fideicomiso. Y el fideicomiso es una opción de inversión abierta a todo tipo de compradores.

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