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José María Cabral: “Todas mis películas son un fracaso”

Revista Mercado13 enero, 202017min
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Hace apenas unos años, José María Cabral resumía su trayectoria con una contundente frase: “todas mis películas son un fracaso”. Ahora, los tres Premios Soberano que atesora y los mejores festivales de cine del mundo, como Cannes o Sundance donde se prodiga dicen lo contrario.

Carpinteros, sin duda, puso las alas a este joven cineasta, con las que alcanza cada vez más cotas de éxito en la sinuosa cima de esta industria. su visión, lejos de acomodarse, se enfoca siempre hacia nuevos horizontes con ambiciosos proyectos y una visión empresarial, desde las dos productoras que dirige, que demuestra que la edad, hoy más que nunca, es solo un número.

Tu primera incursión en el cine a los 16 años, con el cortometraje ‘Delirio’, fue un tanto accidentada…

Fue mi primer acercamiento a contar algo y era algo atrevido, porque este cortometraje iba sobre un muchacho esquizofrénico que terminaba suicidándose, y yo lo protagonizaba. Imagínate esta ‘premier’ ante toda mi familia. Ellos no veían al actor, veían a José María quitándose la vida… Es muy interesante porque viéndolo a en la distancia, una crítica francesa me dijo que de una manera con ese ‘suicidio’ estaba dejando morir una parte de mí, para que naciera otra.
Era muy representativo que mi primer trabajo fuera ‘matándome’. Y todo empieza con ese Delirio.

Aunque tu familia no acabó de verlo como una resurrección precisamente…

Sí, acabé en el psiquiatra, o en el psicólogo, ya no recuerdo. O en todos. Pero, al final, fue muy interesante ya que aunque incluso yo mismo empecé a cuestionarme todo, lo importante es que a pesar del miedo tenía claro que eso era lo que quería hacer y que lo iba a seguir haciendo.

Con este punto de partida, el panorama era arriesgado y desafiante, ¿cómo van evolucionando esos siguientes pasos, que tampoco fueron fáciles?

Ahora, uno piensa y se pone a organizar lo que pasó en cada momento… pero en ese entonces era puro instinto, era básicamente ganas de contar, tengo una cámara, me gusta lo que cuenta el cine, cómo lo cuenta… y, básicamente, así comencé a hacer más cortos y más cortos, hasta que hice ‘Excesos’, mi primera película y así fui creando simplemente una bola de nieve.

El fracaso es, sin duda, una herramienta clave para todo emprendedor y ahora desde la cima es muy valioso que puedas transmitir esta experiencia. ¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido en esta corta pero intensa trayectoria?

Yo creo que el fracaso es lindo observarlo. Tenemos fracasos todos los días. Incluso con ‘Carpinteros’ hubo cosas que fracasaron. Creo que no existe ningún proyecto en sí mismo que sea completamente exitoso. En algún u otro punto cae.
Así que aprendí a verlo de otra manera; a ver qué puedo aprender o cómo este fracaso puede contribuir a que mi próximo proyecto sea mejor. O ese mismo proyecto. Si muestro una película y a la gente no le gusta, la primera reacción es deprimirse, y yo todavía lo hago, pero inmediatamente después todavía tengo chance de ver cómo aprovecho esa depresión, esa tristeza, ese dolor lo convierto en algo proactivo. Cómo puedo volver y aprender algo de esto. Y ese aprendizaje lo implementas en este proyecto o en otro. Por eso el dolor, a veces, es bueno. Porque lo ‘peor’ que te puede pasar es que crezcas.
Tenemos dolor desde nuestro propio nacimiento. Nacemos llorando, es un trauma, un drama… pero ese es el primer paso para empezar a crecer. Es una metáfora que se repite constantemente a lo largo de todos los ciclos de nuestra vida.

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En medio de ese dolor, ¿has tenido la tentación de tirar la toalla?

Pasa todos los días.Siempre. No sé si tirar la toalla pero constantemente pienso en algún momento que no lo voy a lograr o que la película en cuestión no va a estar a la altura. Esos son pensamientos que viven dentro de José María. Para mí, eso no está mal. La cuestión es cómo respondes a esos pensamientos. Son parte de mí, son parte de mi inseguridad, y está bien, son bienvenidos… el tema es cómo voy a hacer para que no acaben dominando mis acciones. Se trata de buscar ese balance para que los pensamientos positivos estén por encima. Y con eso yo trabajo todos los días. La lucha más grande de mi vida es la que tengo interna, todos los días. Desde que me despierto debo pelear conmigo mismo, y convencerme de que voy a salir adelante porque puedo hacerlo y es cuestión de voluntad y crecimiento.

El proceso de sacar a la luz una película, como tú mismo lo has definido, es arduo y tremendamente difícil. Tu punto de vista multidimensional, como director, productor, e, incluso a veces, como actor, es privilegiado. ¿Qué papel es más difícil de todos ellos?

El de escritor, sin duda. Porque lo más difícil es enfrentarse a la página está en blanco.
Te toca partir de cero, y a partir de ahí puede suceder lo que sea: desde una obra maestra, a una porquería. En escribir está todo. Es la columna vertebral de lo que vas a contar y cómo lo vas a hacer. Si hay un buen guion, el director lo tiene más fácil, la película, el productor, los actores… Eso no quiere decir que el resto sea fácil. Cada uno, desde cada rol que desempeña, debe interpretar eso de una manera exitosa, para hacerle honor, o servir bien, a ese guion. Enfrentarse a la hoja en blanco y a la decisión de qué es lo que voy a contar es un paso sumamente importante. Porque no se trata únicamente del guion, sino es saber qué voy a contar y por qué esto es importante.

Pero al final esta industria no deja de ser un negocio, ¿cómo se compagina ese proceso creativo, de plasmar una buena historia en un papel con la comercialización y la potencial demanda? 

Para mí esa es la parte interesante. Cómo transformar algo personal, que sale de ti, en un producto que a la gente le interese. Esa es la clave. Yo creo en el negocio, pero no entendido únicamente desde el punto de vista de transacciones y rentabilidad, que está muy bien, sino por el truco de hacer esto que a mí me interesa de alguna manera que a ti te interesa. Y eso me parece fascinante.  Cuando grandes directores lo hacen me parece genial. El caso típico de Spielberg por ejemplo. Mucha gente dice que es ‘comercial’. Pero, este señor inventó los bluckbusters. George Lucas, Coppola… ese grupo de gente decidió que iba a hacer películas de una manera que el mundo entero iba a querer verlas. Y fue así. Y eso es genial.

 

Y hablando de genialidades, llegó Carpinteros. ¿Te esperabas semejante éxito?

Yo sabía que estábamos haciendo algo especial. No sabía el qué, concretamente, pero sabía que desde que empezó la historia, desde esos momentos en que estuve en la cárcel, la manera en qué se contó, y el proceso que viví durante todo el rodaje… yo sabía que de una u otra manera eso iba a tener repercusiones.

Y, efectivamente las has tenido

Sí… Hemos ido ya a 50 festivales de cine internacionales, hemos ganado muchísimos premios, la película estuvo aquí, en República Dominicana, seis meses en cartelera… La verdad es que no me puedo quejar.

Visto ahora, en retrospectiva, desde la distancia y la experiencia acumulada que tienes hoy en día, ¿cuál consideras que ha sido el secreto de este rotundo éxito?

Ver la película con humildad. Y con humildad me refiero, específicamente, a la honestidad. En primer lugar, traigo la experiencia de todas mis anteriores películas; y luego la humildad de reconocer los pasados errores. Sobre todo, la honestidad de entrar a la cárcel, en vez de yo imponer las reglas. Dejar que la cárcel hable a través de mí.  Al final del día, siento que yo no escribí la historia. Yo fui el medio, yo fui quien conectó. Fui quien tomó todo lo que había ahí, lo interpreté, lo organicé y lo llevé. Pero, al final, esta historia se escribió sola.

¿Qué hubiera pasado si Carpinteros hubiera sido un nuevo fracaso?, ¿tenías un límite, una última decepción que estabas dispuesto a soportar?

No creo. Me pasa siempre y me pasa con ‘Carpinteros’ también, porque dentro del éxito siempre hay cosas que no logras. Siempre hay un momento de decepción. Incluso cuando logras todo lo que quieras, cuando lo quieres, te preguntas ‘¿y ahora qué?’. Así que yo creo que hubiera seguido, y eso es lo que voy a seguir haciendo siempre, independientemente de todo.
La pasión mía es crear. El resultado es muy importante, pero no solo busco resultados. Busco el esfuerzo, y el esfuerzo es el que me llena.

Sin duda, eres sinónimo de esfuerzo, perseverancia y de éxito. Has aprendido buenas lecciones del fracaso, como cuentas, pero, ¿qué aprendes de este éxito?

A ser sincero. Cuando te digo sincero es imposible ser una persona completamente honesta, humanamente eso no es posible, pero sí por lo menos ser espejos de la verdad, y aunque no damos la luz que da la verdad, podemos reflejarla y yo creo que eso es lo más importante de esta experiencia y por eso ha sido exitosa esta película.

Hablando de presente, estás en una luna de miel profesional, pero también te mantienes hiperactivo. Hablemos de tu futuro más inmediato, ¿qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?

Tengo dos proyectos. Una película que rodé a finales de año que se llama ‘El Proyeccionista’, es un drama y estamos en post-producción. Y estoy escribiendo una para el año que viene, también drama.

Pero, a la vista de tu trayectoria, la comedia es un género que disfrutas también. 

Sí claro, y volveré a hacerla. Me encanta.

Cuando nos volvamos a ver dentro de diez años, y volvamos a entrevistarte, ¿qué sueños cumplidos te gustaría contarnos?, ¿qué deseas haber alcanzado?

Me quedé con muchas ganas de ganar el Sundance. Vamos a decir que esa.

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