La confianza en las instituciones

marcaempresavsmarcaproducto-1.png

Italo Pizzolante Negrón / Socio-Fundador Pizzolante

Las nuevas reglas del juego para competir, obligan a la rápida adaptación de modelos de buen gobierno que vigilen la “transparencia”.

No existe un método infalible para devolver la confianza en las instituciones, si no existe un elevado nivel moral entre los líderes”, afirmó Francis Fukuyama en su libro Confianza. La educación continua es clave para garantizar una cultura ética y la empresa debe invertir en formación, porque hoy más que nunca la confianza determina la prosperidad económica y hace viable el desarrollo de los planes de negocios de las empresas, garantizando el proyecto de vida de aquellos que la integran.

Las nuevas reglas del juego para competir obligan a la rápida adaptación de modelos de buen gobierno que vigilen la “transparencia”, más allá de lo que dicen las empresas, y que se reflejen en aquello que deciden y comunican a través de lo que hacen. Pero, para desarrollar buenos “gobiernos” en las empresas, debemos invertir en mas y mejor formación, compartir mejores prácticas e iniciar una cruzada, que yo he llamado de “Evangelización Corporativa”, que incentiven la transparencia.

Un estudio reciente de la Universidad de Harvard afirmó que las compañías que balancean las necesidades de los accionistas, empleados, clientes, proveedores y comunidad en general, mostraron cuatro veces más el crecimiento en comparación a compañías que se focalizan únicamente en los accionistas.

En tiempos donde el analfabetismo ha sido combatido fuertemente y se han erradicado numerosas “enfermedades” en la región, extraña que no se haya “corregido” tanta “Miopía Corporativa” entre muchos líderes de empresas, del estado y de la comunidad en general.

No tengo dudas que la responsabilidad social que permite la buena y comprometida rendición de cuentas en las instituciones públicas o privadas, es el paraguas que protege como un todo, la actuación del gobierno de la empresa y ello no solo incluye el desempeño de un área particular como la financiera, muy por el contrario, la adecuada gobernabilidad corporativa que agrega valor al plan de negocios es aquella que se exige una estrategia corporativa que integra el manejo del desarrollo de productos sustentables, la investigación, la producción y distribución, el mercadeo responsable y, por supuesto, la gerencia estratégica del capital humano, intelectual, social y hasta emocional de una empresa.

Todas las áreas de la empresa y todos los públicos impactados o que apuestan a la empresa, son miembros activos que deben ser gerenciados como una sola unidad de gobierno en la empresa para poder hacer realmente gobernable su desempeño.

Las corporaciones socialmente responsables son recompensadas con una reputación más favorable que se refleja en clientes más leales, empleados más talentosos, mayor acceso al crédito y a la comprensión de proveedores que financian, más celeridad en la permisería necesaria de la administración pública y en última instancia con beneficios mucho más altos. Ser responsables socialmente es un seguro de vida, una “licencia para operar, dicen los ingleses. Para el empresario, aun sin estar convencido, la responsabilidad social es un buen negocio.

Lo que ha pasado es que todavía existe una confusión de roles y la no alineación de visiones entre aquellos que operan la empresa. Para mi, el área de producción cuida la calidad de los productos y las relaciones con su entorno inmediato, la de marketing cuida la percepción de las marcas, Recursos Humanos cuida el capital intelectual y finanzas cuida los recursos económicos.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *