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La mujer detrás del vestido cruzado

Revista Mercado20 noviembre, 20195min
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La influencia del ‘wrap dress’, como se le llama en el mercado norteamericano al vestido cruzado, es indiscutible. Tanto es así que hoy, uno de los primeros en aparecer en las pasarelas se encuentra formando parte de la colección del Museo de Arte Metropolitano en Nueva York. Sin dudas, una muestra de que más allá de quedar colgado en los vestidores de toda mujer moderna, la prenda marcó un antes y un después en el mundo de la moda.

Una historia bien vestida

Todo comenzó cuando Diane le mostró a la editora de la revista Vogue de esa época, Diana Vreeland, una muestra de su creación. La novedad llamó la atención por su diseño práctico y femenino, por lo que, sin tiempo que perder, en la Semana de la Moda de New York de ese mismo año, 1974, el vestido cruzado apareció en las pasarelas y rápidamente comenzó a ganar popularidad. Para 1976, se habían vendido más de cinco millones de vestidos, y su creadora se había convertido en una de las principales figuras del mundo de la moda.

Diane, nacida en Bélgica en 1945 como Diane Simone Michelle Halfin, creció en una familia de clase media-alta judía. Su padre, Leon Halfin, de nacionalidad rusa, pasó la Segunda Guerra Mundial en Suiza y su madre Liliane Nahmias, de nacionalidad griega, fue una sobreviviente del holocausto y una figura de gran importancia en la educación que recibió la diseñadora.

Fue en la universidad, a la edad de 18 años, donde conoció a Egon von Fürstenberg, hijo mayor de un Príncipe alemán y su primera esposa, heredera de la fortuna automovilística Fiat. La pareja finalmente se casó en 1969, y se mudaron a Nueva York en 1970. Tres años después de contraer nupcias, la pareja se divorció.

Diane pudo haber vivido una vida de privilegios producto de su posición económica, pero eso nunca había sido una opción para ella. Como había declarado en entrevistas, decidió comenzar una carrera. “Quería ser alguien con aspiraciones, y no sólo una muchacha cualquiera que se casó con un príncipe”. Como mujer independiente, quería ganar su propio sueldo e inspirar a otras a desarrollar sus capacidades más allá de los roles tradicionales.

En 1997, Diane relanzó la marca con rotundo éxito, por lo que recibió numerosos elogios, incluido el Lifetime Achievement Award del Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA), del que ahora es su presidente. Diane todavía tiene el título de Presidenta y Fundadora de Diane von Furstenberg, la empresa que inició en los años 70, y también forma parte de los directorios de la Fundación Estatua de la Libertad – Ellis Island , y The Shed, un nuevo centro de innovación artística y cultural en la ciudad de Nueva York. Las memorias de 2014 de Diane, La mujer que quería ser, se han traducido a cinco idiomas, y en 2015 fue nombrada una de las 100 personas más influyentes de TIME.

Como marca de alcance global, la empresa está comprometida con varias iniciativas, y durante mucho tiempo ha sido una defensora del papel de las mujeres en la sociedad. Además, en lo personal, la propia Diane, durante más de una década, ha sido miembro de la junta de Vital Voices, una organización que apoya a mujeres líderes y emprendedoras de todo el mundo.

Sin dudas, ese ‘wrap dress’ que nació en 1974 seguirá representando el poder de la mujer en la sociedad, un papel que ha ganado por méritos propios.

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