Macadamia La Loma; un modelo de negocios

Revista Mercado26 noviembre, 201823min1714
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Mercado Norte 2018.– Entre las lomas que dibujan un paisaje sinuoso y de ensueño se tiende la comunidad de San José de las Matas, allí Jesús Moreno ha desarrollado un plan de negocios inclusivo y transformador que promete convertir a este hermoso paraje en uno de los espacios de mayor producción de macadamia, la reina de las nueces.

Las iniciativas de negocios usualmente se enfocan en que los soñadores que buscan emprender deban blindarse hasta los dientes, elegir la mejor de las espadas, ponerse una pesada armadura y tirarse al ruedo para batirse en duelo contra tigres, leones y gladiadores de toda estirpe. Las reservas de lugar son tomadas de antemano pues nadie sabe a ciencia cierta como terminarán de caer los dados en esas jugadas, pero resulta ser que las cosas no deben ser necesariamente así de trágicas y las opciones de emprender en entornos menos agresivos y más productivos están siempre a la mano y requieren de una toma de decisión que puede cambiar la cosmovisión del emprendedor de manera sustancial, algo así es lo que Jesús Moreno ha vivido con su sueño, que con el pasar de los días abandona rotundamente lo onírico de este negocio y cobra cuerpo con una verdadera industria que aportará riqueza a cientos de familias, biodiversidad y abundancia a las lomas dominicanas y sobre todo ser una apuesta por la vida que económicamente es rentable y ambientalmente sostenible.

Jesús Moreno es un hombre sencillo, pero pese a esto, no es un neófito en temas de negocios, durante largos años comandó una de las empresa más reconocidas de República Dominicana, Helados Bon, firma líder en su ramo, con un claro plan de negocios orientado al manejo de franquicias y con importantes exportaciones (al menos el 10% de su producción) hacia las islas y Norte América. En el 2011 la empresa vendió una mayoritaria participación accionaria a un grupo colombiano, gracias a lo cual, Jesús tuvo la oportunidad de vincularse con mayor énfasis a un proyecto que había iniciado con anterioridad y del que hoy se siente más que orgulloso, pues sabe que su trabajo aporta una transformación positiva a las familias del agro dominicano.

El proyecto “Macadamia La Loma” es una experiencia transformadora que tiene su principal centro de desarrollo en la comunidad de San José de las Matas, demarcación localizada a no más de tres horas de Santo Domingo y donde el paisaje se está transformando gracias a esta iniciativa que aporta un negocio sostenible que armoniza el desarrollo de la comunidad y su entorno; pero lo ideal es conocer sobre este desarrollo de boca de Jesús Moreno, su apasionado ideólogo y fundador. 

Macadamia La Loma es una experiencia transformadora. ¿Qué le motivó el cambio de Helado Bon a este proyecto?

Siendo presidente de Helados Bon me involucré en el mundo de la macadamia, al punto de enamorarme de ese producto, de sus virtudes y de su aporte social y gastronómico. Manuel Arsenio Ureña al suplirme las primeras nueces de macadamia, me cautivó y decidí así emprender un camino que antes de nosotros, había sido señalado por  Martha Fernández, Constanza Casasnovas, Alfredo Jiménez, Luis Crouch Bogaert, Plan Sierra y muchos otros desde los años 80, cuando se trajo la semilla. Ellos iniciaron la introducción de la macadamia en República Dominicana, yo solo les he seguido los pasos y he creado una plataforma que convierte en realidad el hecho de que un árbol productivo, orgánico, bien evaluado, llegue a familias de montañas y que estas se conviertan en reconstructores de montañas, y se beneficien de ello.

Este modelo de trabajo implica un cambio de estilo de vida, de destruir bosques a uno en el que nos alimentemos construyendo un ecosistema sano y con bosques productivos.

Esta ha sido mi inspiración realmente porque con la macadamia podemos elegir también otros alimentos vinculados a la siembra. Por ende más que un producto, lo que estamos proponiendo es un cambio de estilo  de vida, de producción, y con él, de consumo; que genere un estilo de gastronomía consciente del impacto de lo que comemos, que en cada mordida de macadamia se sepa que se está generando un impacto positivo en la montaña, además,  que nos aporta agua y biodiversidad. Esta es la inspiración que tuve, al concluir mi responsabilidad en Helados Bon,  al enfocarme en Macadamia La Loma como un acto de entrega inspirador y con mucha pasión.

¿Qué tiempo tiene el proyecto Macadamia La Loma en ejecución, y qué persigue?

Macadamia La Loma tiene en ejecución 18 años. La propuesta inicia asumiendo que en todo lo que hagamos debemos ser responsables para con las familias de las montañas. Comenzamos el proyecto con Omar Rodríguez, con 400 plantas, a las que evaluamos su calidad y adaptación en República Dominicana. Trajimos expertos con 35 años de experiencia a quienes asociamos a la producción de macadamias,  para que sean corresponsables y socios del vivero.  Esos 400 árboles se sembraron en diferentes partes del país, especialmente en Los Montones (San José de las Matas), cada uno fue evaluado para conocer su productividad, resistencia a enfermedades, clima, ciclones y más. Dicha evaluación se realizó antes de  hacer la entrega del primer árbol a los pequeños productores. 

Hace seis años comenzamos en Jarabacoa a entregar los árboles. Luego se incorporaron en esta tarea el BID y el FOMIN, quienes nos han ayudado durante cuatro años pagando el 50% de los gastos de los talleres de formación y el equipo técnico. Nuestro objetivo fue lograr 200 productores, y lo cumplimos. De ellos 163 ya han sembrado, los que faltan por hacer están a la espera de que lleguen las lluvias debido a que tenemos la incidencia de una prolongada sequía en la zona. 

El siguiente paso es lanzar  el programa “Sembrando Futuro”, que consiste en pedir apoyo a diferentes marcas para que junto a nosotros lleguen a esas familias de montaña, y no solamente a buscar cientos de familias más, sino a garantizar que las que se han sumado cuenten con sus paquetes orgánicos, con su regadío, educación para sus hijos y que éstos se enamoren del trabajo agrícola y del medioambiente; para ello buscamos el apoyo de otras marcas que se sumen y se unan a esta estrategia y modelo de negocios que requiere de un gran esfuerzo y así nos acompañen como lo hacen el BID, GIZ, Banco Popular, Plan Sierra, Universidad ISA, REDDOM, La Cámara Dominico Francesa, el Hotel Meliá, el Hotel Nicolás de Ovando, entre otros.

¿Y cuál es el aporte de este proyecto?

Gracias a este trabajo nos hemos dado cuenta que a las montañas hay que cuidarlas y protegerlas, pues de lo contrario los fenómenos climáticos nos cuestan mucho dinero y aumentan el riesgo país. El hecho de que tras un temporal, las aguas que caen en las montañas desciendan vertiginosamente genera problemas, inundaciones, deslaves y más. Lo ideal es que estas aguas deberían bajar poco a poco, en este sentido, cada árbol de macadamia con sus raíces constituye una pequeña presa. A la fecha se han sembrado 100 mil árboles (cerca de 400 hectáreas) entre pequeños, medianos y grandes productores. De estos árboles, cerca de 17 mil están en manos de 200 familias de pequeños productores de San José de las Matas, Jarabacoa, Constanza y San Francisco de Macorís; pero es San José donde tiene mayor presencia las siembras y donde hemos logrado desarrollar la mayor producción, puesto que es el lugar donde mejor adaptación y mayor productividad hemos obtenido de parte de los árboles de macadamia debido a que es la tierra con mayor calidad para esta siembra.

¿Cuál es el origen de la Macadamia?

La macadamia se descubrió hace 112 años por el botánico Ferdinand Van Müller. Su nombre se debe al escocés John Mc Adam, amigo del descubridor. La macadamia es el fruto de un árbol originario del Estado de Queensland, noreste de Australia, es catalogada como la reina de las nueces y a su vez es la más joven de ellas. La ventaja es que es la más cremosa, lo que hace que la experiencia gastronómica sea agradable. Tiene muchos nutrientes, con altas cantidades de Omega 3, más que el aceite de oliva. 

El ciclista Lance Armstrong tiene una fundación de lucha contra el cáncer que investigó y descubrió que el B17 es un excelente anticancerígeno y la macadamia contiene altos niveles de este componente.

¿Qué beneficios brinda al medioambiente?

Es un árbol que llega a medir 18 metros de alto y 10 metros de ancho y posee un conjunto de raíces superficiales, centrales y profundas, es decir tres niveles de raíces poderosas; las superficiales pueden tener un metro de espesor y cubren de 8 metros de diámetro. Todo esto tiene un biomasa importante, además, es de los frutales que más capta CO2.

El sistema radicular se caracteriza porque retiene mucha agua, llegando a conservar un 25% del agua que soporta el terreno, la cual es liberada poco a poco en especial en las épocas de sequía. Es decir, estas raíces actúan como represas naturales. 

Al caso, la presa Rincón en la actualidad tiene la mitad de su contenido como sedimento, esa inversión que costó millones de pesos ya se devaluó en al menos un 50%, si se hubieran conservado las cuencas medias y altas con cobertura arbórea, esta no se hubiera llenado de sedimentos. Es por ello que consideramos los árboles como una buena inversión, porque previene la erosión, reteniendo la tierra y el agua. 

Frente a esto nuestro compromiso es el de “construir millones de presas” con estos árboles y a su vez que estos árboles generen una solución de vida y un aporte económico a los ganaderos, es así que se presenta una alternativa económica para que ellos puedan combinar su práctica de ganadería con el cultivo de estos árboles.

Los árboles de macadamia tienen mucho tiempo de vida, al caso los árboles de Queensland fueron descubiertos hace 120 años y aún siguen produciendo, por lo que este modelo es sostenible, es sembrar para jamás cortar.

¿Cuál es el impacto social del proyecto?

La macadamia es un árbol que comienza a generar dinero al cuarto o quinto año de ser sembrado. Este proyecto involucra a pequeños productores que disponen de pocas tareas, como es el caso de Joseph Tavares, tras cinco años de su siembra, la cual comenzó a producir, y ha ganado 70 mil pesos con tan solo 224 árboles. Hay que entender que esta producción se duplica cada año hasta llegar su máximo productivo.

Lo bueno es que además del ingreso que provee la fruta, la flor es muy melífera y es de gran potencial para el desarrollo de proyectos apícolas; tal es el caso del presidente de la asociación de productores de macadamia quien es apicultor.  La idea es apoyar a que los productores también se conviertan en apicultores logrando así que las familias de la loma tengan una economía que se sustente en diferentes fuentes de ingresos con modelos productivos variados.

Una de las solicitudes que hacemos a los productores es que, si en sus propiedades hay bosques de pino o árboles frutales, que no los tumben, sino que sean siembras compartidas pues creemos el la biodiversidad como una garantía para disminuir riesgos. Al caso, en nuestra finca, en la zona del río Ánima, la ley manda a tener 30 metros de protección a la rivera, nosotros tenemos más de 100 metros, porque allí hay un ecosistema que protege de muchos ataques a la agricultura y eso es una estrategia, incluso de negocios. Nuestra propuesta es que seamos diversos para generar equilibrio, y precisamente lo social incluye  que mientras crece el árbol de macadamia ellos puedan cultivar paralelamente sus habichuelas, yuca, calabazas y otros cultivos tradicionales de la zona, para que no disminuyan sus ingresos y aporten nutrientes al suelo. 

En San José de las Matas el 80% de los pobladores de la zona están dedicados a la ganadería, no queremos competir con este modelo de vida, pero les hacemos hincapié en que la macadamia debe mantenerse separada del ganado para cuidar los árboles, es decir, deben compartir el terreno, una parte para el ganado y otra para siembra; pero junto a la macadamia se puede sembrar pasto y cortarlo para dar de alimentar al ganado.

Otro de los aportes de la macadamia, además del fruto, tiene dos coberturas una cáscara blanda y una cáscara dura, la blanda se usa para hacer compost, es decir de abono orgánico, la dura para producir energía, como biomasa y para producir artesanías finas.

¿En qué se emplea la macadamia?

Primero que nada, la macadamia es sabrosísima. Representa un importante aporte a la gastronomía y en especial a la pastelería. Recubierta de chocolate es excelente. Se puede producir leche de macadamia, mantequilla, pan, además se puede producir aceite. Varios médicos aseguran que, con solo tres macadamias al día, baja el colesterol malo y por ende fortalece la salud del corazón; por ello la recomiendan a sus pacientes.

¿Cuál es el nivel de producción que se está alcanzando en el país?

Es alrededor de 280 mil libras de la nuez en concha. El tema es que para tener una industria competitiva se necesita de al menos 30 mil árboles en plena producción. Los árboles alcanzan su producción máxima al cabo de 10 años de sembrados. Al momento, contamos con 100 mil árboles, de los cuales 30 mil, que tienen cinco años de sembrados, comenzaron a producir.  Esto quiere decir que estamos por encima del mínimo requerido y esta es una forma de asegurar la sostenibilidad del programa a futuro.  

¿Qué se hace con esta producción?

En nuestro caso la producción se debe orientar, por vocación, al mercado internacional, aunque lo ideal es generar un mínimo de venta en el mercado nacional y que cubra los gastos, además de generar un producto terminado. 

Actualmente suplimos macadamia, turrón de macadamia y un wafler de macadamia cubierto de chocolate a Helados Bon. Entre los productos de La Loma hay macadamia en diferentes presentaciones, con sal, con miel y otras. Artesanalmente la marca Simple, que los sábados está en Terra Verde, produce leche de macadamia, en fin la meta es lograr generar productos terminados para ofrecer al mundo y generar prestigio, calidad, contribuir  a la gastronomía, comenzar a hace platos, por ejemplo cuando se mezcla la macadamia con la carne le da un toque especial, las ensaladas, las pastas, en fin posee muchas opciones  pero también aportar en los temas sociales y ecológicos aportando siempre a crear una marca país.

Hemos hecho alianzas con escuelas gastronómicas, con universidades y chefs, con quienes se han desarrollado actividades diferentes, así Alain Ducasse, el reconocido chef de París se ha comprometido con la  gastronomía que favorece al medio ambiente, en ese sentido, nuestra marca mantiene ese compromiso de aportar productos saludables y amigables ecológicamente. Nos sentimos muy orgullosos, porque este compromiso lo anunció a través de la Cámara Dominicana Francesa,  luego de dos años de conversaciones.  

Mantenemos un acuerdo firmado con la Universidad ISA y con Plan Sierra, para suplirle los árboles de macadamia que necesiten, esto con el apoyo de los fondos de la Agencia Francesa a favor de pequeños agricultores de montaña. Otro acuerdo con el Consorcio Ambiental Dominicano, CAD, y estamos por buscar acuerdos con la fundación CIAC, dirigida por Patricia Portella y el Programa ECOMUNDDO, que tiene como meta educar a los niños de las familias de montaña, en edades cuatro a 16 años,  para que se identifiquen con el campo y se apropien de su cultura, pues el campo tiene un grave problema y es que en él se están quedando solamente los envejecientes y por ello hay que enamorar a los jóvenes con una agricultura sostenible.

¿Cuál es la meta a la que espera llegar?

Hay suficiente tierra para sembrar la meta es abarcar lo más posible. La proyección que tenemos es que en 10 años a partir de ahora, República Dominicana aporte el 10% de macadamia al mercado mundial y la proyección es que este fruto genere un prestigio parecido a lo que ha generado el cacao orgánico,  pues todos estos productos podrán representarnos como parte del orgullo de ser dominicanos. La macadamia y el cacao pueden fortalecer aún más la imagen del país, como un destino turístico saludable.

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