Nueva máquina de dinero de Wall Street comienza con un crédito

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Cuando un grupo de bancos liderados por Credit Suisse e incluido Barclays prestaron US$1.000 millones para financiar una adquisición de Apollo Global Management a mediados de 2015, se embolsaron hasta US$25 millones en comisiones.

No fue insignificante por sí mismo, pero resultó ser solo el comienzo para los bancos. Algunos de ellos entregarían un nuevo préstamo a Apollo en abril del año siguiente y luego procederían a modificar los términos de esa deuda con la empresa en cuatro oportunidades distintas durante los 14 meses siguientes. La vertiginosa progresión de acuerdos sucesivos –cuyo objetivo era congelar los decrecientes costos crediticios y aumentar el tamaño del préstamo– otorgó a los bancos hasta US$45 millones adicionales en comisiones.

Es posible que el total estimado –hasta alrededor de US$70 millones– no pase a la historia como una gran ganancia en los anales de Wall Street, pero en momentos en que muchos de los tradicionales negocios primordiales de las empresas registran bajos rendimientos, las comisiones representan un extraña fuente de un sólido crecimiento de los ingresos. Esta es una de las razones por las cuales los bancos están otorgando préstamos apalancados de manera tan enérgica a compañías altamente endeudadas, lo que genera preocupaciones en el proceso de que el mercado haya generado burbujas y ahora esté vulnerable a una desaceleración.

El torrente de préstamos apalancados el año pasado generó un récord de US$12.400 millones en comisiones bancarias, un aumento del 41 por ciento con respecto a 2016, dijo Freeman Consulting Services. Alrededor del 70 por ciento de los casi US$1 billón de dichos préstamos en 2017 se realizó en forma de refinanciamientos consecutivos, según datos compilados por Bloomberg.

Seguir las comisiones

Y eso no es todo. Los bancos obtuvieron otros US$4.900 millones por transformar esos riesgosos préstamos en valores, así como por vender bonos de alto rendimiento que ayudan a financiar negocios.

“Los bancos van donde están las comisiones”, dijo Floyd Tyler, presidente de Preserve Partners, con sede en Memphis.

En el acuerdo de Apollo, la firma utilizó el préstamo para adquirir en 2015 una empresa de seguridad residencial llamada Protection 1. La sindicación bancaria también incluyó a Deutsche Bank y Royal Bank of Canada.

Un año más tarde, Apollo utilizó otro préstamo de US$1.550 millones para comprar ADT Corp., que combinó con Protection 1. Las comisiones bancarias para este préstamo probablemente ascendieron a entre US$25 millones y US$30 millones.

Posteriormente, los préstamos fueron reajustados tres veces para reducir la tasa de interés en 100 puntos base, y aumentaron una vez, en US$800 millones.

OPI de ADT

Por manejar las diversas transacciones, los bancos posiblemente ganaron un total de entre US$50 millones y US$70 millones. Esa cifra se basa en estimaciones de Freeman utilizando datos de Thomson Reuters Corp. y de personas familiarizadas con el asunto, que pidieron no ser identificadas refiriéndose a un asunto privado.

Representantes de Apollo, Barclays Plc, Credit Suisse Group AG, RBC y Deutsche Bank AG declinaron hacer comentarios. Representantes de ADT no respondieron a las solicitudes de comentarios.

El asunto de las comisiones de este acuerdo no ha terminado todavía. ADT presentó en diciembre una solicitud para recaudar hasta US$2.100 millones en una oferta pública inicial, proceso que también generará ingresos para los bancos que gestionen la venta de acciones.

Los honorarios por suscribir nuevos préstamos apalancados ascienden a alrededor del 2 por ciento o más de la deuda. Los bancos corren un riesgo importante si no pueden vender el préstamo a otras entidades.

Una refinanciación o reajuste de precios le cuesta a una compañía una cantidad significativamente menor, ya que a veces incluso cuesta casi nada, ya que se requiere poco trabajo, según personas familiarizadas con el tema.

Además de extender préstamos apalancados para una compra, los bancos también suscriben bonos de alto rendimiento para financiar el acuerdo. Ese negocio entregó a los bancos US$3.200 millones en comisiones el año pasado, un 14 por ciento más que en 2016.

Obligaciones crediticias

Los bancos también obtuvieron US$1.700 millones a partir de valores estructurados llamados obligaciones de préstamo con garantía (CLO, por sus siglas en inglés), que son los principales compradores de los préstamos apalancados. El año pasado fue un año excepcional para las CLO. La emisión de los valores superó los US$100.000 millones, y puede terminar excediendo el récord de US$124.000 millones establecido en 2014.

Los bancos pueden ganar alrededor de 50 puntos base y más por organizar una emisión de nuevas CLO, según personas familiarizadas con el asunto.

No está claro cuánto tiempo durará este auge. Si bien el nuevo plan fiscal de Estados Unidos reduce los impuestos corporativos, limita una deducción clave de la deuda, por lo que las adquisiciones apalancadas se vuelven potencialmente menos atractivas. Y los bancos centrales están retirando los programas de liquidez que habían apuntalado los precios de los activos, según Charles Peabody, analista bancario de Compass Point Research & Trading.

“Los bancos están bajo una tremenda presión para lograr un crecimiento de los ingresos, por lo que están asumiendo un riesgo cada vez mayor”, dijo. Peabody cree que en 2018 las diversas tendencias económicas se unirán de una manera que podría perjudicar a los bancos.

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