Nueva York se convierte en la ciudad grande más segura de EE.UU.

bg-about-us-02-1280x794.jpg

Hace apenas unos años la violencia era tal en Tompkins Houses en Brooklyn, Nueva York, que los habitantes se referían al pasaje que atraviesa el complejo de viviendas públicas como el Valle de la Muerte.
“Si se quería seguir con vida, no se iba ahí”, dijo Leora Keith, de 76 años, que preside la asociación de residentes y que vive en el complejo desde hace más de 40 años.

Tompkins y los otros 325 complejos de viviendas públicas fueron casos aparte en tanto la ciudad de Nueva York registraba 24 años consecutivos de declinación de la delincuencia. Ahora también presentan registros más bajos, con una caída de 22 por ciento de los homicidios, robos y episodios con armas de fuego desde 2013. Eso contribuyó a que la ciudad redujera su total de homicidios a 291 el año pasado, el menor nivel desde 1951. Chicago, que tiene un tercio de la población de Nueva York, tuvo más del doble de homicidios, mientras que en Filadelfia se registraron 317.
En Tompkins, ubicado en el barrio Bedford-Stuyvesant de Brooklyn, la delincuencia se ha reducido 45 por ciento desde 2013, mientras que en los dos últimos años no hubo homicidios y sólo se registraron dos episodios con armas de fuego. En una época en que en la mayor parte de las ciudades de los Estados Unidos declina la delincuencia, la caída de 85 por ciento de los delitos violentos en Nueva York desde 1990 supera el desempeño del resto de las ciudades.
Curar la Violencia
Las razones van más allá de la instalación de más de 300 luces y 100 cámaras de seguridad en las casi 5 hectáreas (12 acres) de Tompkins y del sistema CompStat del departamento de policía, que mapea y clasifica los delitos. El alcalde Bill de Blasio lo atribuye a una combinación de vigilancia comunitaria y grupos sin fines de lucro que se concentran en las necesidades sociales –empleos, asesoramiento, entretenimiento- en los barrios que tenían un elevado nivel de delincuencia.
“El éxito de Nueva York es la envidia de las demás ciudades”, dijo Ben Lerner, vicedirector gerente de la oficina de justicia penal de Filadelfia. “Tiene la prosperidad suficiente para contar con una fuerza policial enorme y bien equipada, pero su verdadera ventaja es que se vale de decenas de personas que intervienen sin contacto visible con la policía”.
Si bien Filadelfia tiene sus propios programas barriales de lucha contra la violencia, Lerner lamenta que no pueda permitirse o que carezca de la voluntad política para pagar estrategias no policiales de prevención del delito en una escala que pudiera producir el mismo efecto que en Nueva York. Varias otras ciudades, entre ellas Chicago y Los Ángeles, cuentan con ese tipo de programas, que forman parte de un modelo nacional llamado Curar la Violencia que aborda la delincuencia como una epidemia de salud pública.
Bloomberg.-

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *