Origen del concepto Valor Compartido

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Para Mark Kramer, coautor junto con el Profesor Michael Porter del concepto “Creación de Valor Compartido”...

Abordar temas sobre problemas sociales y ambientales significan un reto para República Dominicana, en declaraciones exclusivas para Revista Mercado, que en el marco de su edición anual de Responsabilidad Social Empresarial, introdujo por primera vez el termino “Shared Value” en el país.

“frecuentemente me preguntan cómo el Profesor Porter y yo concebimos este concepto de Creación de Valor Compartido, y nuestra labor realmente inició hace más de 20 años, cuando por primera vez empezamos a pensar en el rol de la estrategia para ayudar a resolver problemas sociales. Nuestro primer instinto fue pensar en el sector de organizaciones sin fines de lucro, pensamos en fundaciones benéficas y comenzamos a trabajar con ellas. Pero, mientras más lo hacíamos, más nos dábamos cuenta de que las empresas tienen un mayor impacto sobre los problemas sociales y ambientales que las organizaciones sin fines de lucro o benéficas. De hecho, frecuentemente tienen mayor impacto que el gobierno”, señaló.

El profesor especificó que hoy en día, de las 100 entidades económicas más grandes del mundo, más de la mitad son empresas, y no gobiernos. “Así que cuando empezamos a pensar en cómo abordar los problemas sociales y ambientales, y la magnitud de lo que enfrentamos, la respuesta, una respuesta, tiene que ser involucrar a las empresas”.

Kramer explicó que aún cuando las empresas siempre han estado involucradas en ser buenos ciudadanos corporativos, incorporando responsabilidad social, con miras a reducir su impacto ambiental, con miras a las maneras en las que pueden contribuir al bienestar de las comunidades donde operan, típicamente han hecho esto desde la periferia, o fuera de sus negocios.

“Crean una obra caritativa o fundación separada o una unidad corporativa de responsabilidad social para ayudar a tratar los problemas sociales que son importantes para las actividades de la empresa y las comunidades donde operan. Y esto está bien, es algo bueno y es algo importante, pero usualmente solo tocan una mínima fracción de los recursos y capacidades de la empresa. En Estados Unidos, por ejemplo, la mayoría de las grandes empresas donan a obras benéficas, pero lo que donan representa menos del 1% de las ganancias antes de los impuestos; un monto de dinero importante, pero un monto muy pequeño en relación a lo que la empresa maneja” argumentó.

El profesor Porter y Kramer han entendido que la gran mayoría de los escritos de investigaciones sobre el rol de las empresas en los problemas sociales, se enfocan en lo que las empresas hacen mal, acerca de la fricción entre las compañías exitosas y una sociedad exitosa. Y realmente enfatizaban la idea de que las empresas están causando problemas, en vez de resolverlos.

Señaló, que aunque en ocasiones las empresas sí causan problemas sociales y ambientales, existe una mayor oportunidad para que las mismas ideen nuevas formas de hacer dinero, a la vez que ayudan a resolver los problemas sociales y ambientales de nuestra sociedad.

“Cuando pensamos en los recursos, innovación y creatividad que las empresas pueden aportar para resolver problemas sociales, es una inmensidad. Por un lado, tienen la experiencia, tienen la tecnología, tienen los recursos para operar a una mayor escala que la mayoría de las organizaciones sin fines de lucro. No importa qué tan arduamente trabajen, estas no puedan alcanzar ese nivel”, enfatizó.
En segundo lugar, dijo que para los problemas sociales se pueden encontrar soluciones dirigidas al mercado, usando fuentes tradicionales de inversión y deuda pública, “podemos multiplicarlo rápidamente y sostenerlo sin tener que recaudar fondos o imponer impuestos del gobierno.

Ahora bien, es cierto que no todos los problemas pueden ser resueltos con el método de valor compartido o una intervención corporativa rentable. Pero en la medida en que podamos tomar los problemas que sí pueden ser resueltos de esta manera, y los abordamos por medio del valor compartido, podremos reservar los recursos limitados de filantropía y del gobierno, para encarar los problemas que no pueden ser resueltos por medio de soluciones de valor compartido”.

El catedrático aplaudió la iniciativa de Revista Mercado y de todos los asistentes al Shared Value y dejó abierta la posibilidad  de debatir sobre las ideas, innovaciones, inspiraciones y los experimentos que tienen algunas compañías en pro del progreso del valor compartido en República Dominicana.

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