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Políticas fiscales para la recuperación tras el COVID-19

Revista Mercado16 mayo, 20203min
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Las políticas fiscales han aportado un importante sostén de emergencia para las personas y las empresas durante la pandemia de COVID-19. Son también invalorables para aumentar la preparación de un país a fin de dar respuesta a una crisis y ayudar durante y después de la recuperación.

Cuando finalmente cese el Gran Confinamiento, la posibilidad de una fuerte recuperación económica que beneficie a todos dependerá de redes de seguridad social mejoradas y un apoyo fiscal generalizado. Esto incluye inversión pública en atención de la salud, infraestructura y cambio climático. Los países con altos niveles de endeudamiento tendrán que equilibrar cuidadosamente el apoyo fiscal a corto plazo para la etapa de recuperación con la sostenibilidad de su deuda a largo plazo.

La pandemia ha demostrado el grado de vulnerabilidad de las personas y ha servido como llamada de atención. En respuesta, los países han ampliado temporariamente las prestaciones de desempleo y las redes de seguridad social en diversos grados. Por ejemplo, en respuesta a la pandemia de COVID-19 Estados Unidos ha legislado paquetes de ayuda temporaria de mayor magnitud que los de Europa, en parte porque su red de seguridad social tradicionalmente ha sido más pequeña.

Si bien algunos de estos paquetes temporarios vencen en el tiempo, la decisión de dar carácter permanente a algunas de estas disposiciones y mejorar los sistemas de beneficios tributarios también puede estabilizar automáticamente los ingresos de las personas en caso de crisis y epidemias futuras.

Pero, ¿qué atributos debe tener una buena red de seguridad social? Son tres los más importantes:

  • En primer lugar, dar una amplia cobertura y prestaciones adecuadas para grupos vulnerables con un criterio progresivo, es decir, prestaciones más generosas para los más pobres.
  • En segundo lugar, preservar los incentivos del trabajo y ayudar a los beneficiarios a encontrar empleo, obtener prestaciones de salud y acceder a educación y capacitación.
  • En tercer lugar, tratar de evitar una red compleja y fragmentada de programas de protección social que termine siendo más costosa y no beneficie a las personas de un modo justo y sistemático.

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