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Protestas afectan estabilidad política de Suramérica

Revista Mercado27 octubre, 20198min
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Hace un par de meses pocos se imaginaban que una serie de protestas y estallidos sociales iban a borrar la estabilidad que durante años habían tenido algunos países en Suramérica. De la noche a la mañana, el panorama de Ecuador, Chile y Bolivia cambió radicalmente y su futuro hoy no es del todo cierto.

En el caso de Ecuador, el estallido social arrancó tras la decisión del Presidente Lenín Moreno de eliminar el subsidio a los combustibles, los cuales estaban vigentes en ese país desde hace cuatro décadas. De esta manera, el precio del galón de gasolina extra subió de US$1.85 a US$2.30, mientras el del diesel aumentó más de 120 % en las estaciones de servicio.

Esta medida, que formaba parte de un “plan de austeridad” del gobierno, de inmediato despertó el descontento de muchos ecuatorianos que se lanzaron a las calles a protestar durante varios días por el alza de los combustibles y de la tarifa del transporte público.

Los disturbios llegaron a tal punto en Quito, que el Poder ejecutivo debió trasladarse provisionalmente a Guayaquil. Ante la fuerte presión que se vivía en las calles y luego de negociaciones entre el gobierno y representantes de los grupos que protestaban, Lenín Moreno decidió el pasado 13 de octubre derogar el decreto y restablecer el subsidio a los combustibles. Inmediatamente la calma volvió a un Ecuador, un país que llevaba años sin tener manifestaciones de este tipo.

El descontento chileno

Situación similiar a la de Ecuador, aunque no con el mismo final, vive actualmente Chile, un país que en los últimos años ha gozado de una buena posición entre los países con mayor estabilidad económica y mejor clima para hacer negocios en la región.

No obstante, la decisión del Presidente Sebastián Piñera de autorizar el aumento del precio del pasaje del transporte público desencadenó una serie de protestas, tanto en Santiago como en varias ciudades chilenas que, lejos de detenerse, pareciera que se incrementaran cada día más para exigir la renuncia del actual mandatario.

Aunque Piñera anunció la suspensión del alza en el precio del transporte público y presentó una serie de medidas económicas para rescatar el valor del salario, no logró cumplir con el objetivo de apaciguar a los manifestantes, que llevan días con fuertes protestas, saqueos, destrucción de transporte público y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad del Estado.

La preocupación por lo que se vive hoy en Chile ha llegado al exterior y ya se pide la intervención de organismos internacionales, como la OEA y la ONU, para buscar medidas rápidas que logren apaciguar la situación delicada que se vive en el país.

Expertos señalan que en el caso chileno, las causas que hay detrás de las protestas van mucho más allá del aumento del transporte público. En declaraciones a la web de la BBC, Nicolás Somma, profesor de sociología de la Universidad Católica de Chile y experto en movimientos sociales, participación política y protestas, refiere que” hay un descontento que es acumulativo y que no tiene que ver necesariamente con el precio del transporte, sino con las interacciones de la gente en su vida cotidiana, que se siente discriminada y abusada».

Postura similar tiene Jorge Saavedra, académico de la Universidad de Cambridge y experto en movimientos sociales, quien compara la situación que viven los chilenos con la que se presentó en Ecuador recientemente. Al respecto, señala que mientras en el caso ecuatoriano, al echar pie atrás con la medida, se entiende que no se va a seguir avanzando y esto calmó a la gente, en Chile es distinto el desenalace porque “el listado de cosas donde hay abuso de la gente es enorme, entonces que se elimine el alza no cambia nada».

Asimismo en la redes sociales se ha extendido la teoría de que fuerzas externas al país estarían interviniendo para fomentar las protestas contra Piñera. Al respecto, se habla del Foro de Sao Paulo y del mismo Nicolás Maduro, que estarían detrás de los diturbios. Inclusive el mandatario chileno hizo pública esta denuncia, pero aún no se ha llegado a comprobar si la misma tiene sustento.

No al “fraude electoral”

A diferencia de Ecuador y Chile, donde las manifestaciones y disturbios en las calles tuvieron su origen en medidas económicas del gobierno, en Bolivia las protestas se generaron por los cuestionados resultados de las elecciones presidenciales que dieron como ganador al Presidente Evo Morales.

Miles de bolivianos salieron a manifestar su descontento con lo que ellos consideran un fraude electoral, pues el primer conteo de votos daba por entendido que habría una segunda vuelta de estos comicios entre Morales y el candidato opositor Carlos Mesa, quien desconoce los resultados emitidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que dan triunfador al actual mandatorio con una ventaja superior a 10 puntos, que anularía cualquier posibilidad de una segunda vuelta.

Ante las protestas en las calles bolivianas, la OEA y varios países del continente, como EE.UU, Colombia, Argentina y Brasil, sugirieron convocar un balotaje o segunda vuelta en un contexto de paro general y llamados del opositor Mesa a la “movilización permanente”. La Unión Europea (UE) se sumó a la intermediación de la OEA y también pide que la contienda electoral se resuelva en una segunda vuelta.

Por su parte, Morales declaró estado de emergencia en Bolivia y denunció un intento de un supuesto golpe de Estado, mientras en paralelo celebra su “triunfo” con el reconocimiento público del gobierno de su aliado Nicolás Maduro. Además se resiste, por los momentos, a aceptar una segunda vuelta como salida a esta crisis política que afecta el país que preside desde enero de 2006.

David Rodríguez Andara

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