Stan Lee; cómo organizar a la gente creativa

Revista Mercado29 noviembre, 20183min844
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A Stan Lee le desagradaba mucho ver a un artista ocioso. El famoso escritor y editor de libros de historietas, quien acaba de morir a los 95 años, pensaba que el talento ocioso era un talento aburrido, y era fácil perder un talento aburrido a manos de la competencia.

También le molestaba en lo personal que la gente que trabajaba para él tuviera dificultades para ganar suficiente dinero. Así que Stan se aseguraba de ofrecer empleo continuo, algunas veces en detrimento de la empresa.

Yo estudié a Lee para mi libro “Los superjefes”. Un superjefe no es solo un jefe muy bueno. No solo forman una empresa o rebasan una meta de ingresos, sino que identifican, capacitan y construyen una nueva red de talentos.

“Mantén ocupados a los talentos” fue solo una de las lecciones que aprendí de Lee. La segunda, igualmente importante fue “No censures el talento”. Lee prefería dejar que sus talentos se ocuparan de los detalles creativos. Lee abundó en el tema: “Me parece que si alguien está haciendo algo de manera creativa, y cree que esa es la forma en que debe hacerse, debes dejar que lo haga”.

Una tercera lección que aprendí del ejemplo de Lee es: “Ofrece reconocimiento cuando es debido”. Suena muy sencillo, pero en realidad es muy raro. Una forma en que Lee daba reconocimiento era mediante una página de créditos, escrita en un tono parlanchín. La página de créditos era excepcional en las historietas; hasta entonces, los artistas que dibujaban e ilustraban las hojas habían permanecido anónimos. Este tipo de publicidad no solo era buena para los artistas, sino que ofrecía la posibilidad de que un lector joven se volviera especialmente admirador de su artista favorito.

Finalmente, el ejemplo de Stan Lee nos recuerda que hay que soñar en grande. Lee creía que los libros de historietas tenían el poder de hacer comentarios sociales, de ser incisivos, satíricos e inteligentes. Sostenía que no había razón para que las historietas no fueran consideradas un arte válido. Esa actitud propició que los mejores artistas quisieran trabajar con él.

A fin de cuentas, Lee reposicionó a las historietas, profesionalizó la industria e impulsó la trayectoria profesional de muchísima gente. Es un legado que cualquier jefe consideraría extraordinario.

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