mercado de valores

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Las tasas y plazos de pago de los bonos de deuda son algunas de las ventajas que las empresas no financieras, principalmente energéticas, ven en el mercado de capitales. EGE Haina y CEPM destinaron una parte de los recursos captados en capital de trabajo y repago de deuda.

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Después de una destacada carrera profesional en la que ha visto la economía desde las ópticas privada y pública, Julio Cross llega al sector que siempre lo cautivó, pero en el que no había podido trabajar directamente: el mercado de valores.

En octubre del año pasado, estando en el Banco del Progreso, le ofrecieron la posibilidad de pasar a la Presidencia Ejecutiva de Primma Valores, el puesto de bolsa administrado por INICIA, con el soporte de Agrega Partners, y que este año cumplirá 15 de labores en el mercado dominicano.
Primma realizó transacciones por RD$628.8 millones en el mercado primario bursátil del 2017, en tanto que en el secundario negoció RD$14,144.4 millones.
Cross no lo tuvo que pensar mucho para aceptar el cargo, porque el mercado de valores le apasiona y tenía así la triple oportunidad de vivirlo por dentro, de llegar al mismo en un momento especial por la entrada en vigencia de la nueva ley marco del sector, y de fijarse un nuevo reto en su recorrido profesional.
Para los puestos, este será un año de mucho trabajo. No solo tendrán que adaptarse a la nueva Ley, sino estudiar todos sus reglamentos. Y aquellos que no sean expedidos este año lo serán en el 2019, porque el plazo legal para tenerlos todos es de 24 meses. Cross llega a su nueva posición justo en una coyuntura muy especial para el sector.
¿Este cargo representa su debut profesional en el mercado de valores?
En un trabajo como este sí, pero académicamente no, porque yo me especialicé en análisis de inversiones en EE. UU., pero cuando regresé al país, aquí no había mercado para ese trabajo.
Entonces, me dediqué, primero, a la cátedra universitaria en la PUCMM y, luego, fui vicepresidente de Finanzas en Philip Morris. Posteriormente, marché a México, donde estuve como director de Finanzas para Latinoamérica de Seagram’s.
Cuando volví a Santo Domingo monté una oficina de consultores, de donde salté al Banco Profesional. Vino después mi paso por el sector público, en el año 2002, como superintendente de Electricidad. En el 2003, cuando se presentó la crisis financiera, fui nombrado superintendente de Bancos.
Al volver al sector privado, entré a una oficina de consultores de la cual pasé al Banco del Progreso donde fui vicepresidente Senior de Cumplimiento Legal, dirigiendo las áreas legal, de cumplimiento y normalización. Y hace tres meses llegué a Primma Valores.
¿A la Superintendencia de Bancos fue a enfrentar la crisis?
El gobierno de esa época consideró que que yo tenía el perfil para enfrentar la situación y me llevaron como Superitendente.
Fue una doble responsabilidad: la que tiene ese cargo en si mismo, y la del manejo de semejante crisis…
Sí. Un enorme desafío. Estuve un año y medio. Fue un período muy duro, en el que expedimos 18 reglamentos de la ley marco y enfrentamos el problema de los tres bancos que colapsaron. Lamentablemente, también tuvimos que presentar querellas contra los funcionarios principales de esos bancos, pero tuvimos que hacerlo, en cumplimiento de la ley.
Para nuestro trabajo, conseguimos el apoyo de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, así como con una monitoría asistida, por parte del Departamento del Tesoro de EE. UU.
¿Cumplíó con la meta que le fijaron?
Era un momento muy grave, porque se trataba de una crisis sistémica, como fue declarada en aquella época. El principal objetivo que me asigné, al aceptar la posición, consistía en que el sistema financero no colapsara en mis manos. Lo pude cumpiir, con el apoyo de los directivos de aquellos bancos que no colapsaron, quienes enfrentaron la situación con mucho profesionalismo.
¿Cómo fue su paso a Primma?
Me dijeron que necesitaban una persona con mi perfil y yo, como buen soldado, acepté tanto la posición como el reto.
Desde cuando yo hice mis estudios de posgrado en EE. UU., quería contribuir con el mercado de valores, pero en ese entonces no se dieron las condiciones para que pudiera cumplir ese deseo.
Este es un mercado muy joven, con muy pocos instrumentos, la mayoria del Banco Central y del Ministerio de Hacienda. Pero, a pesar de eloo, hay buenas perspectivas, porque en el sector privado cada vez se ve más interés por desarrollarlo.
¿Qué le ha sorprendido favorablemente respecto del panorama que encontró en el sector?
La excelente capacidad de los ejecutivos de los puestos de bolsa. Su profesionalismo para participar en las diversas operaciones de mercado. Hay profesionales que son verdaderos computadoras ambulantes para tomar decisiones rápidas sobre instrumentos de deuda. El nivel de conocimientos es impresionante. Incluso, en el sector público también lo he visto: el Banco Central tiene un departamento muy bien organizado para las subastas.
¿Y, desde la otra orilla, qué le parece que no está bien en el sector?
En todas partes lay leyes y hay gente buscando cómo evadirlas. No obstante una excelente labor de los reguladores, siempre hay gente que quiere pasar por debajo de la puerta, con violaciones encubiertas de normas. Pero eso, repito, ocure en todas partes.
¿Considera importante el aporte que están haciendo los fondos de inversión al mercado?
Los fondos contribuyen mucho, porque transfieren recursos de donde sobran para donde hacen falta y están demostrando que loa administran muy bien.
Llega a este cargo en el momento en que nace la nueva Ley del Mercado de Valores…
Definitivamente, esta Ley, la 249-17, tendrá un impacto positivo. Soy un ferviente defensor de la regulación. En el Banco del Progreso dirigí el área de cumplimiento y ese rol también lo asumo aquí.
¿Es más estricta la nueva Ley que la anterior?
Definitivamente la regulaciòn es más avanzada e incorpora nuevos elementos, como la prevención de lavado de activos.
¿Cree que dará paso a nuevas posibilidades en el mercado?
Es un avance. Nosotros estamos analizando cómo le sacamos punta a ese avance.
¿La anterior ley ya estaba obsoleta?
Presumo que si hay una nueva legislación es porque ya la anterior tenía falencias o no cubría determinados aspectos y esta abre las puertas a nuevas opciones.
Viene ahora el proceso de expedición de los reglamentos de esa Ley…
La Ley establece que antes de emitir una nueva legislación hay un período para estudiarla y emitir los puntos de vista. Los analizaremos detenidamente. La Superintendencia puede acogerse o no a nuestras reomendaciones.
¿Hay algún reglamento que deba ser el primero en expedirse?
Esa prioridad la establece la Superintendencia. Hay muchos temas importantes. Ahora, por ejemplo, se está discutiendo el tratamiento contable para algunas operaciones. Está el tema del paso de la contabilidad a las Normas Internacionales de Información Financiera. Ese es un reto, porque las NIIF no fueron diseñadas para los puestos de bolsa, que son instituciones muy dinámicas y una operación puede tener muchas variantes.
¿Al sector de puestos de bolsa cómo le fue el año pasado?
No tengo el dato estadístico de cierre del año, pero creo que les fue bien, porque las condiciones macroeconómicas son buenas y, por ejemplo, las tasas de interés están bajas. Si las tasas comienzan a subir, entonces sí habrá problemas.
Siempre digo que los puestos de bolsa se parecen a un dealer de carros: si los precios de los autos van a subir, mantienen su inventario. Si, por el contrario, van a bajar, venden rápido antes de que bajen. La ventaja de nosotros radica en que los instrumentos de deuda no se vuelven obsoletos. Además, los instrumentos que se negocian aquí son prácticamente cero riesgo, porque están respaldados por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda.
Pero también ofrecen rentabilidades que forman una competencia fuerte contra otros instrumentos…
El Banco Central hace eso para dinamizar la economía y esterilizar excesos de circulante que puedan ser nocivos contra el sistema de precios o la estabilidad cambiaria. Creo que son sanas las operaciones de mercado abierto que hace para controlar la liquidez.
¿Puede haber, al fin, mercado de acciones?
Aqui en República Dominicana es difícil, a corto plazo. Primero, la mayoría de empresas son propiedad de familias. Segundo, la cultura accionaria es muy escasa.
En las principales empresas, las terceras generaciones tienen más cultura en ese sentido, pero falta mucho para que eso se generalice.
En otros países, muchas empresas tienen el mismo orige familiar pero, cuando salen a bolsa, emiten acciones en porcentajes que les eviten perder el control de la compañía…
Pero es que hay dos culturas en ese campo: la del que emite y la del que compra. Si se les pregunta en una encuesta a inversionistas, por ejemplo, a cuántos de ellos les interesa comprar el 0.0001 % del capital de una empresa, muy poca gente lo haría, precisamente porque no hay esa cultura.
Pero lo bueno es que la misma se puede ir crando. Ya hay bancos con una composición accionaria muy amplia y tienen una muy fuerte cultura de respeto al accionista minoritario. Están muy avanzados en eso. Y tienen muy buenos resultados, pero se trata de excepciones.
Hay quienes sostienen que también incide la poca tradición de transparencia…
En el sector financiero sí hay esa transparencia. Absoluta y total. En los puestos de bolsa también.
¿Qué le gustaría ver en el mercado de valores a corto plazo?
Que se mantenga un escenario de tasas de interés bajas. Pero por lo que está pasando en EE. UU., no se augura que eso se vaya a mantener. Eso puede afectar a una empresa, a la hora de una emisión. Pero, si se logran mantener la estabilidad cambiaria que maneja el Banco Central y la estabilidad de precios, el futuro de la economía del país será estable.
¿Le gusta el manejo que se le está dando a la economía dominicana?
Si miramos los resultados, nada puede ser mejor. Pero me preocupa la estabilidad de ese resultado. Me preocupa el nivel de endeudamiento y lo que se está haciendo con ese endeudamiento. Este es bueno si se invierte para que se pueda pagar la deuda. Si el endeudamiento es productivo no hay problema.
¿Primma Valores se enfocará con prioridad en clientes corporativos?
Para desarrollar el mercado de valores, hay que desarrollar el retail. Tenemos una estrategia de reetail que estamos construyendo, porque ese es el futuro. Tenemos clientes corporativos, profesionales e institucionales, pero estamos desarrollando el retail. Incluso estamos planeando una campaña de educación y concientización para personas físicas.
Vamos a crear una canasta de inversiones para inversionistas medianos, para gente que tiene sus depósitos en los bancos y quienes siempre quieren ganar más puntos. Una canasta balanceada que les garantice una rentabilidad mínima.