Tres maneras en que las empresas están creando negocios relacionados con la IA

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Quentin Hardy

No está en discusión si la inteligencia artificial está próxima a llegar. Ya está aquí: en los automóviles, los teléfonos inteligentes, la aeronáutica y muchas otras industrias. También está presente en las capacidades de búsqueda en línea, así como en las funcionalidades de voz y traducción, además de en la tecnología de reconocimiento de imágenes.

La pregunta ahora es qué tan extensamente se usará la IA en la industria y la sociedad, y a través de cuáles medios. Muchas compañías, incluyendo Microsoft y Amazon, ya ofrecen herramientas de IA que, como Google Cloud, se venderán en línea como servicios de computación en la nube. Hay muchos otros productos de IA disponibles para las empresas, como Watson de IBM o software de proveedores emergentes.

Cualquiera que sea la propaganda que la gente de negocios lea con respecto a la IA —y hay muchísima—, las intenciones y acciones de tantos actores deberían alertarlos sobre la importancia fundamental de esta nueva tecnología. No es una cuestión sencilla, pues la IA es tan conocida como extraña. Básicamente, los algoritmos y cómputos están destinados a descubrir patrones nuevos, que es justo lo que la ciencia, la tecnología, los mercados y las artes humanísticas han hecho a lo largo de la historia de la humanidad.

La parte extraña es cómo funciona la IA de hoy en día, construyendo subrutinas de patrones y patrones de giro sobre otros patrones, así como autocapacitándose a través de múltiples capas que solo pueden existir con enormes cantidades de cómputos. Quizá por primera vez hemos inventado una máquina que no puede explicarse fácilmente.

Ante tal progreso tecnológico, la parálisis no es una buena estrategia. Entonces, la pregunta es: ¿qué debe pensar una empresa que no está involucrada en desarrollar IA acerca de utilizarla? Incluso en esta etapa temprana, las prácticas de quienes la han adoptado pronto y de manera exitosa ofrecen varias lecciones útiles. A continuación aparecen algunas sugerencias:

1. Encuentra y posee datos valiosos que nadie más tenga.

2. Obtén una visión sistémica de tu negocio y encuentra datos relacionados.

3. Incluye la IA en el paquete de la experiencia del cliente.

Ninguna herramienta, ni siquiera una tan potente como la IA, determina el destino de un negocio. Por más que el mundo cambie, las verdades profundas —acerca de ampliar el conocimiento del cliente, captar qué bienes son escasos y hallar relaciones redituables— tendrán una gran importancia. Como siempre, la tecnología funciona en la medida en que sus dueños saben lo que esta puede hacer y conocen su mercado.

(Quentin Hardy es jefe editorial de Google Cloud).

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