Un joven CEO que salta alto en el negocio

Revista Mercado20 agosto, 20184min4031
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20 de agosto 2018, 3:15 PM.- Con tan solo 21 años, Jeff Platt saltó al negocio de los parques trampolines elásticos. Hoy con tan solo 33, su impulso toma altura como el CEO de Skyzone, empresa desde la que ha construido una franquicia de 366 parques que generan más de US$300 millones de ingresos.

“LA VIDA ES COMO SALTAR EN un trampolín: nunca puedes estar seguro de dónde vas a aterrizar”. Con esta afirmación, Jeff Platt deja claro que el riesgo forma parte del ADN de su negocio; aunque, a la vista de las meteóricas cifras que le han lanzado al estrellato empresarial, este joven CEO evidencia que, al final, el éxito, lejos de corresponder al azar, parte de una medida y calculada estrategia.

Gracias a sus medidos saltos en el negocio familiar, Sky Zone, Jeff Platt hoy es el protagonista de un aleccionador relato de negocios, que bien podría titularse: ‘Cómo Sky Zone pasó de un fallido deporte extremo a un negocio valorado en US$300 millones’.

Jeff Platt empezó en este negocio cuando tenía 21 años. Bajo su supervisión, esta cadena estadounidense de parques de trampolines pasó de ser un concepto extraño, con apenas un par de ubicaciones, a un negocio franquiciado con un total de 176 parques en seis países. Se calcula que veinticinco millones de personas visitarán este año estas instalaciones, generando más de US$ 300 millones en ventas. Solo el año pasado, los ingresos corporativos de Sky Zone fueron de US$ 50 millones, con un margen de beneficio del 20 %. Desde luego, una proyección de altura para un negocio que no empezó precisamente con buen pie.

En el cambio de milenio, Rick Platt, el padre de Jeff, tras cerrar un negocio metalúrgico, vio una buena portunidad de negocio en los juegos de trampolines que usaban algunos atletas para entrenarse.

Usó fondos invertidos por familia y amigos, que le tildaban de “loco”. No iban muy desencaminados, ya que esta idea preliminar fue un fracaso masivo. Platt rápidamente abandonó el concepto de entrenamiento deportivo y abrió sus trampolines al público. 

Sus clientes iniciales eran niños de un parque de patinaje cercano que pagaban ocho dólares cada uno. En su primer mes en el negocio, en 2004, 1,000 personas pagaron la entrada. El segundo, 2,000. Luego, Platt emitió un comercial de televisión, y en el mes tres se presentaron 10,000 personas. En el primer año, los ingresos  casi alcanzaron US$1 millón.

Sin embargo, a pocas semanas del despegue oficial de la empresa, este fundador se retiró del negocio para atender a su esposa, que sufría de cáncer, y dejó el negocio a su hijo, Jeff, de 21 años. 

Su estrategia se basó en expandir la compañía hacia un modelo de franquicias dentro y fuera del país. En 2010, la primera franquicia ya estaba funcionando, y en tres años, se abrieron decenas más en todo el país.

El modelo era simple: cada franquiciado paga US$ 40,000 a US$ 60,000 en costos iniciales y 6% de las ventas brutas, más un 2% adicional a un fondo nacional de mercadeo. Los propietarios también acuerdan comprar mercancía y gran parte del equipo en la tienda matriz de Sky Zone, que alcanza los US$ 2 millones de ventas anuales. El resto es historia. 

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