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Una reforma fiscal concebida para estimular la economía

Revista Mercado6 julio, 20185min6690

El nuevo régimen tributario estadounidense parte de la reducción de tarifas, con el fin de incentivar la creación de puestos de trabajo. En alguna medida tendrá consecuencias sobre las economías latinoamericanas, por su estrecha relación con la de
EE. UU. Las empresas dominicanas deben evaluar su impacto.

Después de casi un año de  discusión, la nueva reforma fiscal del sistema tributario de Estados Unidos fue aprobada el 22 de diciembre de 2017. Esta nueva ley es la modificación fiscal estadounidense más importante de los últimos 30 años, y tiene como objetivo crear empleos, aumentar la competitividad y reducir la carga impositiva.

La reforma contiene una reducción aproximada en los ingresos fiscales del gobierno de EE. UU. de US$5.5 trillones. Sin embargo, también contempla un incremento en la carga tributaria, durante los próximos diez años, de aproximadamente US$4 trillones. En dicho contexto, resulta evidente que habrá contribuyentes beneficiados y otros perjudicados. Partiendo de lo anterior, hemos recabado los aspectos fiscales más importantes para las empresas:

Reducción de la tasa del ISR de 35% a 21% para empresas estadounidenses. La disminución de la tasa del ISR es uno de los puntos principales de la reforma; lo cual implica una reducción de un 40%. Con la tasa previa, las empresas se encontraban en una posición de muy poca competitividad, quedando obligadas a buscar  estructuras fiscales en otras jurisdicciones. Por el contrario, con la nueva legislación, las multinacionales podrían optar por ubicar un mayor porcentaje de utilidades en los EE.UU., debido al atractivo de la nueva tasa.

Las jurisdicciones con altas tasas de ISR podrían encontrarse en una desventaja competitiva para atraer nuevas inversiones, cuestión que el gobierno de Argentina ha anticipado, anunciando planes de reducir su tasa de un 35% a un 25%.

Ingresos de dividendos extranjeros. La nueva reforma fiscal introduce una exención del 100% sobre dividendos de fuente extranjera, para accionistas estadounidenses que posean un 10% o más de una sociedad extranjera, lo cual elimina el sistema de créditos fiscales anterior.

Utilidades acumuladas en el exterior. Como transición hacia el nuevo régimen, las utilidades acumuladas en efectivo, o equivalentes, mantenidas en el exterior serían gravadas a un 15.5%, y a un 8% los activos no líquidos de subsidiarias extranjeras, siempre que correspondan a períodos fiscales previos a la entrada en vigencia de la nueva ley.

Límite a la deducibilidad de intereses. La reforma limita el gasto por intereses a la suma del ingreso por intereses, más el 30 % de las utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) del año fiscal, presionando potencialmente a multinacionales a ubicar deuda en República Dominicana.

Nuevo impuesto: BEAT. Uno de los temas más novedosos de la reforma fiscal, es un impuesto mínimo sobre pagos realizados a afiliadas extranjeras, exceptuando el costo de bienes tangibles. El mismo se sitúa en 5% (2018), 10% (2019- 2025) y 12.5% (2026), y sólo aplica a grandes grupos. Nuevo impuesto: GILTI. El impuesto sobre ingresos devengados de propiedad intangible sujeta a baja tributación es un 10% sobre el exceso de la rentabilidad rutinaria de los activos intangibles situados en el extranjero.

En conclusión, las empresas dominicanas afectadas deberían iniciar una evaluación del impacto de los cambios precitados, en tanto que la diferencia de tasas podría restar o sumar competitividad. También deberían medir el efecto financiero de los nuevos impuestos que pudiera afectar su negocio.

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