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Coaching

¡Adiós a la multitarea!: hacer las cosas de una en una es la nueva tendencia de negocios

3 octubre 2021

Puede que nos hayamos acostumbrado a hacer varias cosas a la vez. E, incluso, puede que las hagamos con éxito. Pero la realidad es que la multitarea no es la mejor solución para conseguir nuestros objetivos laborales (y mucho menos para cuidar nuestro bienestar emocional). Los expertos insisten en la importancia de hacer las cosas de una en una precisamente porque nuestro cerebro está preparado para hacerlo así. Favorece la concentración, disminuye los niveles de estrés y ayuda no cometer errores y a ahorrar tiempo. Sin embargo, dado que es bastante generalizado haber convertido la multitarea en un (peligroso) hábito, podemos aprender a hacer las cosas de una una. Porque los beneficios son muchos.

Haz un escáner mental rápido de lo que tienes que hacer

Para poder focalizar nuestra atención necesitamos liberar nuestra mente de pensamientos negativos y demandas de atención externas. Expertos de Udemy lo llama “ruido interno de nuestro cerebro” y aconsejan eliminar esos pensamientos que no nos permiten concentrarnos. “Dedica un momento consciente a centrar tu atención en la actividad que tienes que realizar, el problema y la solución a aplicar, por ejemplo. Por otro lado, es importante también visualizar brevemente el camino que vas a trazar. Por ejemplo: ‘Voy a leer el email de reclamación de este cliente, luego voy a decidir qué proceso tomar con su reclamación y a continuación le voy a responder’. De esta forma, estás visualizando lo que vas a hacer y estás poniendo tu atención en ello”, explica.

Cómo manejar pensamientos intrusivos y anticipatorios

No eres la única que está haciendo una cosa pensando en todo lo que tiene que hacer después. Sin embargo, aprender a controlar estos pensamientos anticipatorios es necesario para favorecer la concentración. “Cuando estos pensamientos de anticipación aparecen es bueno ajustar el pensamiento, estableciendo un diálogo interno con nosotras mismas en el que predomine un tono de amabilidad, algo así como: ‘Es cierto que tengo mucho que hacer, pero soy humana y no puedo controlarlo todo. Por mucho que corra y quiera abarcar, es preferible concentrarme ahora, seguro que la siguiente tarea la afrontaré en su momento lo mejor que pueda”, explica Palomares de Udemy. En ocasiones, algo tan sencillo como escribir todas esas cosas que tenemos que hacer y que nos agobian, nos puede ayudar a establecer cierta paz mental, sobre todo porque al hacerlo solemos darnos cuenta de que no era tanto como se adivinaba en nuestra cabeza. «Es conveniente preguntarse por qué estas tareas nos provocan esos estados, y si realmente está justificado que lo provoquen. En muchos casos nos haremos conscientes de que no lo está, y calmaremos ese estrés y/o ansiedad para poder centrarnos en lo que tenemos entre manos”.

Haz un pacto contigo

La autocompasión y los autodiálogos amables también son necesarios. En este sentido, los psicólogos recomiendan el pacto de ‘lo pensaré mañana’ o ‘lo pensaré después’. Consiste en acordar con nosotros mismo el postergar ese pensamiento. Suele ayudar el agregar en nuestra agenda una cita o tarea con el momento en el que lo vamos a pensar, o en las tareas pendientes en las que pensar después. Esto ayudará a nuestro cerebro a desconectar de lo que está pendiente.

Y cuando llegue el estrés, haz las cosas más despacio

En momentos de estrés y de agobio, creemos que hacer las cosas más deprisa nos ayudará a cumplir todos los objetivos. Pero nos equivocamos porque mandamos a nuestro cerebro un mensaje erróneo que nos impide concentrarnos. “Es conveniente ralentizar el ritmo cuando veamos que nos estamos acelerando pensando en lo siguiente que tenemos que hacer, incluso de forma exagerada. Este trabajo de autocontrol, aunque pueda frustrarnos en un primer momento, también va a favorecer un importante descenso de la ansiedad y notaremos una mejor concentración”, apunta Palomares. “Si corremos, el cuerpo y nuestro cerebro entienden que hay un peligro detrás de esa urgencia y el cerebro da la orden de segregar cortisol, la hormona del estrés que además es inflamatoria y acaba generando, si se mantiene en el tiempo, problemas gástricos, dolores articulares, insomnio… Si frenamos y ralentizamos, concentrados en cada paso a la hora de ejecutar la tarea, nuestro cerebro interpreta que no hay un peligro y es así como conseguimos que la concentración aumente, e incluso disfrutemos de lo que hacemos”, añade la experta.

Haz primero lo que te estresa

La organización suele ser la clave de la productividad. Por eso, organizar la jornada de trabajo por bloques, estableciendo prioridades entre las tareas, es importante. como también lo es intentar hacer primero las actividades que más estrés nos generan. “Es bueno a la hora de planificar que las primeras tareas a realizar sean las más urgentes o las que más ansiedad nos generan. Esto va a rebajar el estrés enormemente y el resto nos parecerá fácil. Los siguientes puntos a hacer pueden ser los que, sin ser tan importantes, nos están estorbando u obstaculizando el resto de tareas. Es mejor cerrarlas y quedarnos tranquilos”, apunta Palomares.

Las listas ayudan (pero hay tener cuidado al hacerlas)

Las listas nos permiten organizar nuestras tareas y planificarlas. “Y planificar es positivo porque nos ordena mentalmente y nos da una justa y adecuada sensación de control. Además, el hecho de tachar actividades según las vamos sacando adelante, aumenta la motivación y positividad”, apunta la experta de Avance Psicólogos. Sin embargo, al hacerlas, corremos el riesgo de hacer listas infinitas en las que no se termine de priorizar. Por eso Udemy da algunas recomendaciones:

Priorizar. “La lista no es un mero contenedor o recordatorio de todo lo que tenemos que hacer (puede ser interminable), sino un lugar donde establecemos la decisión de qué es lo verdaderamente importante para mí y qué tengo que hacer en primer lugar.

Incluir sólo lo que merece nuestra atención. “Lo que se quede fuera no puede suponer un estrés añadido”, apunta.

Apunta lo realmente imprescindible. “Haz sólo lo que es verdaderamente imprescindible. La productividad consiste en hacer lo que realmente tenemos que hacer, no en hacer muchas cosas a la vez sin centrarnos en nada en concreto”.

El mindfulness también ayuda

Hacer las cosas de una en una también requiere altos niveles de consciencia para situarse en el aquí y ahora y no desviar nuestro foco con demandas de atención externas. Aunque se pueden establecer medidas para bloquear esas demandas mientras se hacen tareas importantes. Udemy aconseja cerrar el acceso a Whatsapp e, incluso, al email de trabajo. Practicar mindfulness también ayudará a fomentar la concentración en el terreno laboral. «Tratar de ser conscientes de lo que estamos haciendo, centrados en el aquí y ahora, nos ayudará a rebajar la ansiedad. El entrenamiento en meditación o mindfulness enseña a concentrarnos en el presente, por lo que siempre es recomendable”, concluye Palomares. (NF)

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