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Coaching

¿Cómo reducir la ansiedad provocada por el distanciamiento social?

3 junio 2021

El distanciamiento puede interpretarse como algo negativo, especialmente en estos tiempos que nos hemos visto obligadas a cambiar nuestras vidas debido a una pandemia. Estar en casa para muchos se ha vuelto el detonante de episodios de ansiedad, estrés y depresión, por múltiples razones.

Sin embargo, el distanciamiento bien utilizado puede significar un avance importante en el autoconocimiento y el cultivo de dos actitudes importantes para la vida: la serenidad y el contento. Con la primera, podemos llegar a mantener la calma aún en las situaciones meas difíciles. Mediante la segunda, aprendemos a disfrutar de lo que la vida nos presenta, y estamos satisfechos con lo que tenemos.

El distanciamiento bien utilizado puede significar un avance importante en el autoconocimiento y el cultivo de dos actitudes importantes para la vida: la serenidad y el contento.

Estas cualidades es posible hallarlas en el distanciamiento, para ello debemos estar más conscientes, si cabe. Adiestrarse en este arte es una buena práctica para lograr sacar el máximo provecho.

El distanciamiento es un fenómeno más que conocido

Lo primero que necesitamos tener en cuenta para derribar las ideas negativas sobre esta práctica, es que el distanciamiento es un proceso que ha formado parte de nuestras vidas desde el nacimiento.

El psicólogo, Daniel Bonet, describe este proceso como algo que forma parte de la cultura humana, que nos distancia de lo puramente natural. Desde el momento que aprendemos a vestirnos, comer usando cubiertos y sentados a la mesa, el mismo uso de la tecnología, entre otros; ya estamos marcando una distancia importante de nuestros alimentos, de nuestra propia piel y del contacto emocional – social cercano.

En nuestro proceso de desarrollo va quedando claro, que el completo distanciamiento no puede ni debe darse. Por ello, es necesario un equilibrio entre la naturaleza y la cultura.

Incluso más importante que el distanciamiento físico, muchas veces necesitamos tomar un cierto distanciamiento de los acontecimientos en un momento dado. Eso es así porque desde que nacemos estamos habituadas a reaccionar constantemente a los estímulos que nos llegan del exterior, así como a tener en cuenta las convenciones sociales bajo las que somos educadas.

Así, es como vamos adoptando un estilo en el que se vive ‘el día a día’ en lo que se llama estado de vigilia, a menudo estresante y aliviado con la llegada del sueño nocturno. De hecho, lo que conocemos como reflexión calmada es una forma de distanciamiento para que los conceptos se conviertan en ideas o las emociones pasajeras en sentimientos más profundos.

Ahora, ¿cómo podemos reencontrarnos a través de la distancia? Existen algunas técnicas que los psicólogos recomiendan para regresar enriquecidos del distanciamiento:

Contempla la naturaleza. Acercarse a los espacios naturales, sea el mar, la montaña o un pequeño jardín, supone una vuelta a las raíces que sustentan la vida. Allí nos olvidamos de las preocupaciones y agobios de nuestra existencia urbana, a menudo artificiosa. Hay espacio para respirar y contemplar.

Viajar hacia lo diferente. Alejarse del hogar donde normalmente vivimos y visitar un lugar ‘diferente’ amplía la perspectiva vital. Nuevos rostros y paisajes, otras lenguas y comidas… El mundo es grande y diverso; nuestra pequeñez es menor al reconocerlo y apreciarlo.

Utiliza el arte como terapia. En cualquiera de sus formas (música, literatura, pintura, arquitectura…), si el arte logra transmitir verdad y belleza, nos ayuda a liberarnos de la pesadez de la materia; es como volar por unos momentos a la vez cerca y lejos de nosotros mismos.

Comparte lo mejor de ti. Dar a los demás algo de nuestro tiempo, dinero o cualquier objeto, es una forma de expandir un poco nuestro yo, reconociendo un ‘nosotros’. A veces basta con alegrarse de las cosas buenas que les suceden a los demás.

Toma distancia de los problemas. No es bueno estar siempre sumergidos en los problemas. Hay que sacar la cabeza de vez en cuando para respirar. O incluso tomar la distancia suficiente para poder descansar y sentir tranquilidad. Es mejor dejar de darle vuelta a los pensamientos negativos.

Ríe con más frecuencia. Reírse a veces de uno mismo, o de tantas situaciones absurdas en la vida, es sano y conveniente. Tomarse las cosas con humor es una manera de desdramatizarlas y ayuda a relativizar las penas.

Practica el desapego. Comprender que no poseemos nada para siempre, no siquiera el cuerpo, y que somos meramente usufructuarios durante un tiempo, debería darnos una sensación de ligereza y ofrecer una ocasión para preciar lo que es realmente importante en la vida.

Es aconsejable tomarse la vida con cierta calma y esto se consigue con momentos de sano distanciamiento. Vemos entonces que muchas disputas son innecesarias y que lo que une a las personas es meas importante que lo que aparentemente las separa.

Ten en cuenta que este momento que vivimos como humanidad también va a pasar. Y el distanciamiento lejos de ser algo destructivo, puede ser algo enriquecedor si se asume en completa responsabilidad emocional.

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