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Health

El alto costo de la línea roja: mujeres tienen mayor riesgo de contraer VIH

10 diciembre 2021

Desde que inició la pandemia por VIH Sida, casi 70 millones de personas se han infectado con el virus, y se estima que actualmente en el mundo hay al menos 42 millones de portadores. Cerca de un 53% son mujeres, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años representan el 24% de las nuevas infecciones

En 2020, las adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años representan el 24% de las nuevas infecciones, estamos hablando de un 10% de la población total. Pero estas cifras no son tan alarmantes, hasta que se revela que 6 de cada 7 nuevas infecciones por el VIH entre adolescentes (de 15 a 19 años) ocurrieron en niñas.

Según el programa «La ONU con nosotros», que tiene el objetivo de reducir el efecto del VIH en el lugar de trabajo, muchas mujeres se han contagiado en relaciones heterosexuales y, con mucha frecuencia, estando casadas. De acuerdo a la ONG británica Avert, dedicada a la concientización acerca del VIH y el sida, explica que los menores de edad son vulnerables a la enfermedad en dos etapas de su vida:

  • La primera es la posibilidad de la transmisión madre e hijo.
  • La segunda llega con la adolescencia y la práctica del sexo sin protección o el consumo intravenoso de drogas.

De acuerdo a Hilton Humphries, científico del Caprisa (Centro para la investigación en el centro de SIDA de Sudáfrica, por sus siglas en inglés), explica que comprender los perfiles de riesgo ayuda a entender cómo contribuyen los factores biológicos, socioconductuales y estructurales.

Los riesgos de género

Fotografía: La Tercera

Hilton destaca también las dinámicas de poder en las relaciones como un riesgo adicional para las adolescentes y mujeres jóvenes sexualmente, pues al estar en desventaja se le suman muchos factores que se le hace difícil sostener discusiones sobre salud sexual con sus parejas.

«Los contextos de alta pobreza femenina y dependencia de la pareja, el poder y las desigualdades de género de estas relaciones aumentarán el riesgo de infección por el VIH y pueden limitar la capacidad de las adolescentes y mujeres jóvenes para negociar prácticas sexuales seguras», advierte Hilton.

Es precisamente, el contexto de alta pobreza femenina, el que está elevando los costos de esta enfermedad, con fuertes implicaciones al presupuesto de salud de los países.

Impacto económico por el tratamiento de VIH

Cerca de 4 millones de personas siguen el tratamiento antirretrovírico en el mundo. Sin embargo, son muchos más los que se beneficiarían del tratamiento si pudieran acceder a él. El tratamiento antirretrovírico de combinación, consiste normalmente en tres tipos de medicamentos que se toman diariamente, disminuye los niveles de VIH (la llamada ‘carga vírica’) en la sangre hasta niveles indetectables, y detiene el daño progresivo al organismo.

Fotografía: UNAIDS

Si se cumple el tratamiento, pueden llevar una vida enteramente normal; sin embargo, si se interrumpe el tratamiento, por ejemplo, como consecuencia de los recortes en la financiación de los programas de tratamiento para el sida, el VIH seguirá replicándose y se desarrollarán enfermedades que amenazarán la vida.

La crisis mundial por covid-19 ha afectado a los programas de tratamiento de varios países. Los encuestados de un 31% de los países, donde viven 1,8 millones de personas en tratamiento, afirmaron que esperan que este impacto se produzca este año, mientras que el 30% de los países dudaban si el tratamiento se vería afectado. Los programas son especialmente vulnerables en África subsahariana, Europa central y oriental, y el Caribe.

Esto se debe a diferentes factores, entre los que se encuentran la reducción de los ingresos de los hogares (en África, por ejemplo, los gastos del hogar representan un 60% de los gastos totales en salud) y la incertidumbre sobre la ayuda externa. No obstante, el informe señala que los efectos serán los mismos,  independientemente de la razón por la que el programa se haya restringido; a saber:  aumento de la mortalidad y morbilidad, mayor riesgo de transmisión, mayores costes financieros a largo plazo y mayor carga en los sistemas sanitarios, ya que más gente enferma acudirá a los hospitales públicos. En todo caso, el mayor riesgo reposa en las mujeres, gracias a un alarmante sesgo cultural sobre todo en latinoamérica. (KR)

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