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Coaching

El precio de la desigualdad: las duras consecuencias de las leyes

6 julio 2021

Es un tema polémico, pero está presente en algunas culturas del mundo: la desigualdad. Esto genera ‘impotencia’ en algunas mujeres que padecen las duras consecuencias de algunas leyes.

Halima Ben Diafi dice que sus hermanos varones pasaron el verano disfrutando de la costa mediterránea de Túnez mientras ella no podía moverse de la capital intentando conseguir dinero suficiente para alimentar a sus hijos. Ello se debe a que los hombres recibieron todo el dinero familiar. Su padre era bastante próspero según los patrones locales y dejó al morir tierras y una casa por valor de US$200.000. Pero conforme a las leyes de herencia del país, las hijas sólo tienen derecho a la mitad de lo que reciben los hijos varones. Y muchas mujeres, presionadas por su familia y su comunidad, acaban cediendo toda su parte. Eso fue lo que le ocurrió a Halima. “Me siento impotente y resentida”, dijo en el deteriorado suburbio de Túnez en donde cuida de su marido postrado y tres hijos. “Después de recibir la herencia de nuestro padre, mis hermanos sólo se preocupan por su familia. Viajan. Y se han olvidado de que tienen hermanas”.

Fotografía: Diario Público.

En la mayoría de los países árabes, se dice que las leyes referidas a estas cuestiones derivan de los textos sagrados del islam. Modificarlas, en un clima en el que el extremismo religioso prospera, es una empresa de alto riesgo. Sin embargo, eso es lo que propuso hacer el presidente a sus 90 años de Túnez, Beji Caid Essebi… y su llamamiento ha encontrado eco en todo el mundo musulmán, fomentando un debate más amplio sobre la modernización del Islam.

Innovador islámico

Essebi ordenó una revisión de los códigos civiles que rigen la herencia y dijo que la igualdad “es el cimiento de la justicia y la base de la vida en comunidad”. Si eso requiere la reinterpretación de las enseñanzas religiosas, señaló el presidente, tanto mejor. “Esta nueva dirección debe ser bienvenida y alentada”.

Fotografía: Confilegal.

La década pasada, Túnez, un país estancado durante la mayor parte de la historia islámica, se encuentra a la vanguardia del cambio, haciendo equilibrio entre la democracia y el islam político de una manera que resultó imposible en otros países de la Primavera Árabe.

En algunos rincones de Oriente Medio, los islamistas instauraron gobiernos teocráticos; en otros fueron asesinados, encarcelados u obligados a pasar a la clandestinidad. Sólo Túnez parecía ofrecer un camino intermedio. Allí un partido islamista ganó las elecciones, luego cedió el poder pacíficamente y luego reingresó al gobierno en una coalición con socios seculares.

Las cosas no han sido fáciles. Desde la revolución de enero de 2011, Túnez ha tenido ocho gobiernos. También ha sufrido cuatro grandes atentados por parte de militantes islamistas, lo que diezmó la industria vital del turismo. Los críticos de la iniciativa de Essebi dicen que esta podría provocar más violencia.

Túnez tiene un historial de promover los derechos de las mujeres. Bajo los gobiernos de Habib Bourguiba, que ocupó el poder durante la independencia de Francia en 1956, y su sucesor Zine El Abidine Ben Ali, se prohibió la poligamia y a las mujeres se les permitió hacer oír su voz en los trámites de divorcio.

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