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Leadership

Inka Mattila, la gestión de una líder en medio de las dificultades

30 septiembre 2021

En las dificultades se conocen a las grandes líderes y este ha sido el caso de Inka Mattila, quien desde su desembarco en el país como la Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha sido pieza clave en el soporte social a RD. En este sentido se ha convertido en una protagonista de los programas que adelanta el país en materia de equidad de género, educación, protección a la mujer, tecnología, entre otros frentes. Así mismo, sus aportes y desempeño brillaron en medio de la crisis causada por el covid-19.

Recientemente, fue parte de los representantes que junto al Gobierno dieron a conocer al país el impacto real que la pandemia tuvo en el sector privado. Estamos hablando de pérdidas que suman los 18,459 millones de dólares, de los que el 80.3% fueron pérdidas y el 19.7% fueron gastos adicionales para hacer frente a la pandemia.

De hecho, se conoció que el sector productivo (agricultura, industria, comercio y turismo fue el más afectado, representando el 74.7% de los efectos totales; el sector social (salud, educación y cultura), el 23.3%; infraestructura (transporte y agua y saneamiento), el 2.0%; y medio ambiente, el 0.1%.

Ahí mismo, se han presentado cinco ejes estratégicos para abordar la situación: 1) La protección social y la reducción de brechas de desigualdad; 2) Recuperación social incluyente y transformadora; 3) Recuperación económica sostenible aceleradora del cambio; 4) Sostenibilidad ambiental y reducción de riesgos para responder y aprender de la crisis; 5) Gobernanza y transformación digital para la resiliencia.

Se trata de una agenda que no dista mucho, de la que a inicios de año Inka Mattilla reveló en una entrevista especial a Revista Mercado. Para entonces, la pregunta fue: ¿Qué deberá hacer la RD para lograr una transición exitosa hacia una era post-COVID con esta nueva frontera en mente? 

Inka Mattila: La crisis de covid-19 amenaza con arrastrar a 500 millones de personas de vuelta a la pobreza, revirtiendo avances logrados. En la RD, como en otros países de la región de LATAM y el Caribe, la crisis está interactuando con las desigualdades preexistentes y creando nuevas brechas, impactando los medios de vida ya precarios de las poblaciones más vulnerables, afectando el sector laboral (especialmente el informal), e impactando de manera desproporcionada a las mujeres.

«Para lograr una recuperación exitosa, hay que mirar hacia el futuro; no volver a la vieja normalidad que nos trajo hasta aquí»

Debemos aprovechar este momentum para tomar decisiones críticas que transformen sistemáticamente nuestras sociedades desde una visión más inclusiva, sostenible y resiliente para aguantar choques externos, siguiendo la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible como hoja de ruta integral. No solo urge recuperar, sino recuperar mejor.

Actualmente estamos “viviendo a crédito”, usando 1,5 veces más recursos naturales de los que tenemos, debido a los patrones tradicionales de producción y consumo. Como apunta el IDH 2020, si no cambiamos ahora, la crisis de covid-19 no será la última de esta magnitud. Será importante trabajar con – y no en contra de – la naturaleza. Muchos países están adoptando el potencial de las soluciones basadas en la naturaleza. El IDH 2020 destaca la importancia de mejorar los incentivos que influyen nuestras decisiones. Por ejemplo, poner al carbono su precio real e invertir en energías renovables.

«Es imperativo sumar los esfuerzos de toda la sociedad, incluyendo el sector privado, que juega un papel neurálgico en los esfuerzos de reactivación económica»

La implementación efectiva del Acuerdo de París es central. En este proceso de repensar cómo nos relacionamos con el planeta, es vital cambiar las normas sociales y sistemas de gobernanza; es imperativo sumar los esfuerzos de toda la sociedad, incluyendo el sector privado, que juega un papel neurálgico en los esfuerzos de reactivación económica. También será importante mitigar los efectos de la covid-19 sobre las poblaciones más vulnerables y tomar acciones diferenciadas para proteger a los grupos en mayor desventaja, como las mujeres, la población LGBTI, personas con discapacidad y personas migrantes, y reforzar los mecanismos de rendición de cuentas y transparencia del Estado, con medidas innovadoras que coloquen a la ciudadanía al centro de la atención. La crisis de COVID-19 ha puesto en evidencia la importancia de digitalización con lentes de inclusión.

¿Es posible lograr esta recuperación socioeconómica con un desarrollo económico sostenible y en armonía con el planeta?

Inka Mattila: No solo es posible, sino absolutamente necesario, y la RD está en buena posición para lograrlo. Como pequeño Estado insular en desarrollo, el país ha visto sus medios de subsistencia y economía dramáticamente alterados por la pandemia. Asimismo, enfrenta altos riesgos frente a choques climáticos y desastres, con un 30.2% de hogares en condición de alta vulnerabilidad frente a estos choques.

Precisamente por esto, también tiene la oportunidad de liderar esfuerzos de innovación por un desarrollo sostenible, y transformar los modelos tradicionales de crecimiento. Como país en pleno desarrollo, tiene la posibilidad y la capacidad de catalizar el cambio, marcando los estándares para una transformación digital inclusiva y accesible a todos, y estableciendo una tendencia de crecimiento sostenible, impulsando la economía azul (preservación de los océanos) y las soluciones locales. (KR)

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