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Coaching

Las posturas del poder: ¿las mujeres son conscientes de su lenguaje corporal?

22 octubre 2021

¿Pueden las posturas corporales dañar la carrera de negocios de una mujer? A diferencia de los hombres, las mujeres suelen demostrar con mucha más fuerza las emociones a través de su cuerpo. Lo grave es que muchas de estas emociones suelen manifestarse de mala manera en sus posturas, restando poder y entorpeciendo la comunicación no verbal que es quizás de las más importantes que hay para una mujer de negocios.

Las fuentes corporales son una rica fuente de comunicación y la forma de sentarnos, levantarnos, saludar, tocarnos el pelo o de estar de pie escuchando a alguien influye directamente en el comportamiento que tenemos y en la imagen que los demás van creando de nosotros, e incluso, en la producción hormonal. Todo de manera inconsciente pero eficaz, como sostienen la mayoría de investigaciones sobre este tema que han llevado a cabo los psicólogos y neurocientíficos.

Diversas poses están asociadas a cambios hormonales relacionados con el rendimiento y la seguridad en uno mismo

El lenguaje corporal tiene un fuerte impacto, tanto físico como psíquico, por lo que llegar a controlarlo y manejarlo correctamente, según el contexto en el que nos encontremos, puede marcar la diferencia entre el éxito y fracaso profesional. Según las últimas investigaciones, las diversas poses están asociadas a cambios fisiológicos relacionados con el rendimiento y la seguridad en nosotras mismas.

Recientemente, un estudio colaborativo de la Universidad de Harvard, la MIT y la Wharton School, consiguió que los inversionistas prefieren invertir en aquellos proyectos que son presentados por hombres, antes que aquellos que son defendidos por mujeres, y dentro de los hombres, escogen a los más atractivos y es a ellos a los que dan más dinero. Sin embargo, más que una cara bonita, es en realidad la seguridad en su actitud lo que despierta el interés.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la confianza se forja en 30 segundos o menos. Pero, lo más crítico es que el 93% de ese impacto se produce por debajo del umbral de la conciencia. Es decir, depende en gran medida de elementos que atacan directamente al inconsciente del otro, a través del lenguaje corporal (gestos, muecas, miradas, que representan el 55% de la interacción) y de la comunicación paraverbal (entonación, volumen, dicción, que suponen el 38%).

En definitiva, solo el 7% de la efectividad de nuestra comunicación va a corresponder a lo que realmente decimos. Aunque es cierto que, cuando se trata de captar dinero ese 7% también es importante y debe aportar datos reales y contrastables.

¿Qué provoca en tu cuerpo la postura corporal?

Permanecer de pie con las manos sobre una mesa y ligeramente reclinado hacia adelante, con las manos en las caderas o sentada con la espalda y los hombros erguidos, aumenta los niveles de testosterona reduciendo los niveles de cortisona (la hormona del estrés). Y es que, de acuerdo a la psicóloga Sian Beilock en su libro ‘Choke: What the Secrets of the brain reveal about getting it right when you have to’, apenas existe una diferencia entre el cuerpo y lo que pasa en nuestra mente. «Nuestra forma de colocar nuestro cuerpo afecta nuestra forma de pensar, la autoconfianza y la forma en que otros nos perciben», asegura la doctora.

Por esto cabe preguntar, ¿realmente qué viene primero, el huevo o la gallina?, ¿son nuestras emociones las que provocan la postura o la postura despierta emociones en nosotros? Tal parece que ambos están correlacionados.

Los niveles altos de testosterona están relacionados con una mayor confianza y un comportamiento más agresivo, tal como lo expresa el estudio Power posing: brief nonverbal displays affect neurendocrine levels and risk tolerance. Por otra parte, la baja producción de cortisona, mediante posturas en las que se trata de ocupar el mayor espacio posible, evitando cruzarse de piernas o de brazos, contrarresta las expresiones de nerviosismo y, por ende, también el estrés.

Otras power poses conocidas tienen que ver con las expresiones faciales, o más bien por la ausencia de ellas, ya que cuantos más gestos hagamos con la cara o cuánto más nos la toquemos, meas aumentará la sensación de inseguridad.

Derribando algunos mitos femeninos

Contrario a lo que por generaciones se ha enseñado, estar sentada con las piernas juntas tampoco es señal de seguridad o control. Unas cuestiones que, de ser tenidas en cuenta, pueden determinar el resultado de una reunión de negocios, según aseguran los expertos. Gesticular es positivo para dar sensación de productividad y competencia, al igual  que caminar rápido, pro siempre y cuando no se abuse de ellos y se trata de practicar la moderación.

Gracias a una terrible cultura de expresión corporal femenina, estamos necesitando que con meas frecuencia las altas ejecutivas tengan que acudir a un coach en Power Pose. Las poses del poder también tienen una relación directa con los riesgos que tomamos. Cuanto más dados seamos a tomar estas posturas de autoridad, menos complejos se tendrán a la hora de tomar decisiones arriesgadas. Así lo asegura la experta, Dana Carney, profesora de psicología en la Universidad de Columbia, que añade acerca de estas poses que, «ayudan a concentrarse y pensar con mayor claridad».

¿Cómo lograr la postura correcta?

Háblate bien. Es fundamental creer en lo que dices, así que háblate bien, en positivo, repítete el mensaje de que tu idea es buena y de que eres el mejor. El cerebro actúa diferente manera ante una palabra negativa que ante una positiva. Cuando nos hablamos mal, con expresiones del tipo ‘no’, ‘no puedo’, ‘nunca lo lograré’, se activa el área de la amígdala relacionada con las señales de alerta y con la segregación de cortisol, causante del estrés. Mientras que expresiones positivas del tipo de “sí”, “lo voy a conseguir”, “lo lograré”, activan las áreas relacionadas con la segregación de dopamina, estimuladora del buen humor y el optimismo. Así que reescríbete los guiones con los que te hablas, hazlo en positivo y llena tu discurso de palabras de ánimo para lograr la autoconfianza que tu lenguaje no verbal va a transmitir.

Mira de frente. Es crucial que miremos a los ojos, con una mirada que no sea desafiante, pero tampoco tímida. Juega con el triángulo que se forma entre los ojos, el entrecejo y la mitad de la frente y alterna la mirada hacia esos diferentes puntos. Este contacto visual debe mantenerse durante el máximo de tiempo de la conversación y si hay más de una persona debe repartirse entre todos los presentes. Nunca retires la mirada cuando te hagan una pregunta crucial, porque automáticamente transmitirás la impresión de que mientes o que te sientes inseguro.

Sonríe plenamente. Además de activar nuestra área del cerebro relacionada con el buen humor, con la sonrisa activamos la misma área del interlocutor, gracias a las llamadas neuronas de espejo. Al sonreír liberamos endorfinas, aumentamos la oxigenación del cerebro y obligamos a la mente a ponerse en marcha hacia el optimismo. Cuando ejercitamos los músculos de la sonrisa automáticamente se ilumina el área del bienestar en el cerebro, así que practica a sonreír antes de la reunión para que tu cerebro envíe el mensaje de seguridad que te interesa reflejar.

Camina con elegancia. Los pasos deben ser firmes, con los hombros y cabeza recta. Deja que todo el cuerpo se mueva con tus piernas y hazlo con aplomo. Evitando al actitud de que ‘te pesa el mundo’. Los hombros ligeramente curvados y la cabeza gacha con la vista hacia el suelo, porque se percibe como derrota. Al caminar decidido, hacemos ruido, gracias a los pasos firmes.

Saluda con firmeza. El apretón de manos es un saludo universal y dice mucho de cuál va a ser el juego de poderes entre los que participan de él. Ha de ser firme pero sin cortar la circulación y, por supuesto, nada de languideces o la llamada mano de pez. A menudo se utiliza también como juego de poder, de manera que el que coloca la mano arriba refleja más autoridad que el que la tiene debajo. En una relación de igual a igual, las manos se estrechan en vertical.

Escucha activa. En el acompasamiento también juega un papel fundamental la actitud de escucha activa que transmite interés y empatía. Si tu objetivo es captar el interés del inversor, con esta actitud de escucha activa conseguimos hacerle sentir importante, valorado y escuchado. Es decir, apelamos directamente a su ego. (KR)

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