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Coaching

Paradigmas laborales: la generación digital que no quiere liderar

28 enero 2024

Puede que en el mundo laboral estemos experimentando «El ocaso de los ídolos» al mejor estilo de Nietzsche. Las insignias del siglo XX, como la lealtad y la experiencia se convirtieron en las monarcas del ámbito profesional. En un escenario donde las jerarquías se erigían como pilares y las reglas eran sagradas, los ascensos se forjaban a fuego lento, en un proceso que podía abarcar años, incluso décadas. La antigüedad, venerada cual virtud suprema, eclipsaba a menudo las competencias y habilidades requeridas para el puesto. Pero entonces, el nuevo milenio trajo consigo la irrupción de los millennials, heraldos de un cambio radical, plagados de nuevos paradigmas laborales.

La generación mejor formada de la historia irrumpió en el escenario laboral con una ambición tan ferviente como su espíritu emprendedor, moldeado en el crisol del mundo digital. Habían sobrevivido a dos cataclismos económicos: la crisis del 2008 y la recesión desatada por la pandemia de COVID-19. Esta experiencia forjó en ellos una perspectiva distinta, donde la flexibilidad laboral y el equilibrio entre vida y trabajo se tornaron prioridades. Para ellos, el bienestar personal eclipsa el ascenso profesional, según revela un estudio dela plataforma de análisis Visier.

Un cambio de paradigma laboral

La investigación destaca un cambio de paradigma: solo el 38% de los empleados expresan interés en liderar equipos, prefiriendo en su lugar roles individuales. Surge así la pregunta: ¿se avizora una brecha de liderazgo? La respuesta se desliza en la nebulosa de la incertidumbre, ligada estrechamente a las decisiones presentes que moldearán el porvenir. Las responsabilidades inherentes al puesto y la perspectiva de rol emergen como factores críticos, eclipsando la mera afiliación organizacional.

El estudio revela un conjunto de barreras de percepción: desde el temor al estrés y la presión hasta la reticencia a modificar la rutina laboral establecida. La ascendencia hacia la gerencia despierta escaso interés, con apenas un tercio de los encuestados anhelando el papel de sus superiores. La paridad de género en los roles directivos enfrenta obstáculos, con una disparidad significativa entre hombres y mujeres en sus aspiraciones.

El bienestar va primero

Las prioridades vitales de los trabajadores se transforman: el tiempo con seres queridos, la salud física y mental, y la exploración del mundo se yerguen como deseos preeminentes. La compensación económica emerge como un incentivo poderoso, pero no suficiente. La flexibilidad laboral se alza como una moneda de cambio invaluable para las empresas que aspiran a retener talento y garantizar una sucesión sin contratiempos.

¿Y la Generación Z? Contrario a la creencia popular, más de la mitad está dispuesta a asumir roles de liderazgo. Sin embargo, la falta de confianza en sus capacidades les arroja sombras de duda. En manos de líderes y departamentos de recursos humanos yace la responsabilidad de recalibrar las ‘escaleras corporativas’ para adaptarse a las expectativas cambiantes y cambiar los paradigmas laborales actuales. La alineación de objetivos y beneficios con las aspiraciones de los jóvenes empleados se erige como la clave para garantizar una transición sin tropiezos hacia el liderazgo del siglo XXI.

Por: Karime Rivas. 

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