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Leadership

¡Adiós mami!: Angela Merkel la ‘lideresa del mundo libre’ deja el poder

29 septiembre 2021

En el centro de Berlin se erige una valla gigantesca con una publicidad que muestra un par de manos, colocadas en forma de diamante, frente al torso de una mujer vestida con una chaqueta verde. «Tschüss Mutti», dice el anuncio. «Adiós, mami». Claro está, hablamos de Angela Merkel.

Fotografía: Yahoo News!

Sin necesidad de colocar un rostro, los alemanes saben de quién se trata. El diamante, la chaqueta colorida y la palabra «Mutti» son icónicos, al igual que la misma Angela Merkel. Son 16 años en el poder, a los que Alemania le dice adiós.

Es quizás una de las pocas veces que en el mundo presenciamos una despedida tan afectuosa, matizada con un poco de ironía. No obstante, también hay cansancio, que casi se convierte en enojo, una inquietud de verla partir y comenzar de cero. Como suele pasar con la mayoría de las despedidas, hay sentimientos encontrados.

Para Angela Merkel, una líder que nunca abusó de los elogios, una salida discreta y casi ambivalente, parece adecuada. Sin embargo, también expone la ironía de su mandato. Para algunos, gran parte de las cualidades que le valieron los elogios, (su cautela, coherencia, firmeza y diligencia) ahora, al final de su periodo como canciller, han sido una razón para contemplar con alivio su partida. Alemania está lista para seguir sin ella.

Angela Merkel
Fotografía: BBC

A pesar de la calma que ella muestra, el tiempo que Merkel estuvo al mando no ha pasado sin tormentas. Orientó a Alemania a través de una importante serie de coyunturas. El desplome financiero de 2008, la crisis de la deuda del euro que le siguió, la crisis migratoria del 2015 y, claro está, la pandemia. Logró una tregua entre Rusia y Ucrania, ayudó a negociar el brexit y vio llegar y partir a Donald Trump. Cada uno de esos sucesos tuvo el potencial de desgajar el mundo. En parte gracias a Merkel, ninguno lo logró.

Se sigue debatiendo su papel en estas crisis. Muchos progresistas sostienen que sus políticas de austeridad produjeron más daños que beneficios y muchos conservadores creen que, en 2015, debió cerrar las fronteras de Alemania a los migrantes.

No obstante, es poco probable que cambie el punto de vista generalizado. Bajo una gran presión, Merkel fue una conservadora en el mejor sentido de la palabra, pues mantuvo la prosperidad, la cohesión y el propósito del país. Su gran logro no fue construir, sino mantener.

Merkel y Sánchez reunidos para tratar el tema migratorio. Fotografía: Heraldo de Aragón

¿Pecados por omisión?

En materia económica, ser tan conservadora puede convertirse en un estancamiento en un abrir y cerrar de ojos. Muchas de las políticas de Merkel, que en un inicio gozaron de un efecto estabilizador, tuvieron costos menos evidentes a largo plazo. Y justo ahora que está a punto de dejar el cargo, esto se está empezando a notar. Cada vez duele más ver la evidencia de sus «pecados por omisión», como los llamó un historiador británico y experto en Alemania, Timothy Garton Ash.

Se trata de una serie de soluciones que dejaron un cúmulo de problemas para el futuro. Un ejemplo de ello, en 2016, la canciller encabezó un acuerdo con Turquía para recibir refugiados. La maniobra le puso fin a una gran crisis migratoria de un año, en la cual más de un millón de migrantes pidieron asilo en Europa.

Migración en Europa

Sin embargo, esta solución dista mucho de ser sostenible, ni para Turquía, donde las dificultades económicas y la cantidad creciente de refugiados amenazan con desestabilizar el país, ni para Europa. Los migrantes, en especial después de la retirada estadounidense de Afganistán y la toma del país por parte de los talibanes, seguirán buscando refugio en el continente.

Angela Merkel
Merkel visitando la Casa Blanca. Fotografía: Los Ángeles Time.

Otra de las áreas en que la estrategia se quedó corta, fue con su manejo de la crisis de la deuda del euro. En un inicio sirvió para asegurar el futuro del bloque, pero a costa de dejar intactas las dinámicas subyacentes: el sobreendeudamiento de los países del sur y una unión monetaria desequilibrada. Su estrategia conciliatoria con Rusia, en particular el controvertido gaseoducto Nord Stream 2, parece más insostenible que nunca mientras el presidente Vladimir Putin consolida su régimen sin piedad.

Y, aunque su decisión de evitar la censura de Hungría y Polonia por sus violaciones al Estado de derecho protegió al bloque de la desintegración, evadió cuestionamientos esenciales sobre el carácter de Europa. Ante la ausencia de Merkel, los líderes europeos —entre ellos el siguiente canciller de Alemania, quienquiera que sea— tendrán que determinar el rumbo a futuro del bloque.

Economía local

En casa el excedente en las exportaciones alemanas llegó a una cifra récord durante el mandato de Merkel y, en 2019, el PIB alcanzó un máximo histórico. Sin embargo, el costo derivado fue un incremento (hay quienes lo llaman un exceso) en la dependencia del mercado chino, un problema al que Merkel no dedicó un gran esfuerzo a solucionar.

Merkel abordando el cambio climático. Fotografía: El Nuevo Diario.

Por otra parte, al proteger a la industria automotriz de Alemania de los objetivos más ambiciosos de las emisiones de carbono, Angela Merkel en esencia ha exonerado a los directivos de la necesidad de innovar. Es una de las razones por las cuales las automotrices alemanas están teniendo dificultades para seguirles el paso a sus competidores de China y Estados Unidos.

Cambio climático

Protegiendo las industrias claves y con su miedo de imponer demasiados cambios a los votantes, Angela Merkel no creó ningún plan para reducir las emisiones de carbono sino hasta el final de su periodo. Y, aunque la fracción de las energías renovables creció un 45% durante su tiempo en el cargo, expertos aseguran que el país dista mucho de alcanzar las emisiones cero para 2045.

Angela Merkel
Despedida de la lideresa. Fotografía: Radio María Argentina.

La pandemia expuso la necesidad de modernización de su servicio de salud pública y la vulnerabilidad de las cadenas de suministro de la economía. Las inundaciones de julio, en las que perdieron la vida más de 200 personas, fueron un trágico recordatorio de que Alemania no saldrá ilesa de los peligros del cambio climático. Con ese telón de fondo, la posibilidad de un cambio (sin importar cuán familiares sean los candidatos) se ha vuelto más atractiva.

Apenas hace un par de años, Angela Merkel recibió el galardón de ser nombrada la «lideresa del mundo libre». Contra al caso y la disrupción de Trump, el estilo sobrio y sensato de Merkel fue muy envidiado. Ahora, en un giro de tuerca, se desean distintas cualidades. Y aunque en un futuro puedan existir momentos en que Alemania vaya a extrañar a su líder, ha llegado el momento, Tschüss Mutti. (KR)

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