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Coaching

¿Cómo tener esa conversación importante con tu jefe y completarla con éxito?

24 julio 2021

Tener esa conversación importante con tu jefe que pueda marcar el rumbo de tu carrera puede ser desagradable, pero evitar tenerla puede ser más perjudicial de lo que crees. En la mayoría de las ocasiones, la falta de comunicación es la principal causa de que no consigas ese ascenso que posiblemente mereces, provocando una gran desidia que te lleve a querer cambiar de empresa.

Aunque el primer instinto sea culpar a tu superior por no actuar como esperas, en la mayoría de los casos es la falta de asertividad y de comunicación la causa de la decepción. «Si no tuviera miedo al fracaso, ¿Qué haría?», es una de las preguntas que sugiere Beatriz Ramiro, coach personal y ejecutivo, y experta en inteligencia emocional. Si tuvieras la seguridad de que todo saldrá bien, te atreverías a hacer más, pero por supuesto siguiendo unas pautas, como estas para llevar a cabo con éxito esta conversación con tus superiores en el trabajo:

Encuentra el momento correcto 

Tenemos que entender que no todos los momentos serán los más indicados para que nos preste atención.

Aunque un buen jefe se define por su capacidad de escuchar, tenemos que entender que no todos los momentos serán los más indicados para que nos preste atención. Encontrar ese instante dependerá de nuestra capacidad de observación. Lo mismo ocurre contigo misma. Obsérvate antes de solicitar el encuentro con tu jefe y valora tu estado emocional. Trata de estar lo más tranquila posible, especialmente si te refieres a él o ella para tratar asuntos que te incomodan. Las conversaciones en caliente nunca traen beneficios.

Cuida tu lenguaje corporal 

Es importante que adoptes la postura correcta que refuerce tus palabras ya que con ella puedes reforzar o restar credibilidad a lo que dices.

Cuando vayas a tener esa conversación importante con tu jefe, es importante que adoptes la postura correcta que refuerce tus palabras ya que con ella puedes reforzar o restar credibilidad a lo que dices. Por ejemplo, si adoptas una postura corporal con los hombros caídos y el mentón hacia abajo te va a resultar muy difícil defender un derecho que crees que tienes. De la misma manera, si tomas una postura con el cuerpo hacia atrás y el mentón muy alto, lo más normal es que muestres un poco más de altanería. Recuerda que en todo momento tu cuerpo puede que esté diciendo más que tus palabras.

Visualiza la conversación

Repasa mentalmente la escena: cómo me voy a sentir, cómo voy a actuar, qué tono de voz voy a utilizar…

Es muy útil visualizar aquello que deseas manifestar, para que tu cerebro comience a procesarlo como una realidad. Cuando vas a tener una conversación importante con tu jefe repasa mentalmente la escena: cómo me voy a sentir, cómo voy a actuar, qué tono de voz voy a utilizar… esto permite que, llegado el momento de la conversación ya tengas una práctica y, por lo tanto, más probabilidad de que la conversación vaya como esperas.

Establece una comunicación asertiva 

Trata de escoger las palabras correctas que expresan tu sentir y pensar, que no se presten a doble interpretaciones.

Antes de comenzar la conversación es recomendable que observes la actitud de tu jefe o jefa. Si existe cierta seriedad en su tono, no puedes llegar de plano haciendo un chiste porque sería como interrumpir la comunicación. En cambio, si se muestra más relajado y alegre, puedes comenzar haciendo una broma y poco a poco vas llevando la comunicación hacia los temas que les competen.

Por otra parte, trata de escoger las palabras correctas que expresan tu sentir y pensar, que no se presten a doble interpretaciones. No es lo mismo decir «estoy nerviosa», a decir «estoy entusiasmada» cuando se trata de comenzar un nuevo proyecto dentro de tu sitio de trabajo.

Sé sincera

A la mayoría de las personas les cuesta pedir y la razón principal es porque va estrechamente relacionado con mantener una conversación sobre nuestros logros.

El miedo a quedar mal o a ser malinterpretada en nuestras peticiones u opiniones nos lleva en muchas situaciones a callarnos o a no transmitir todo lo que querríamos. Para abordar cualquier tema (incluso los más incómodos) bastará con trasladar a nuestro jefe el sentimiento que nos provoca manifestarlo.

A la mayoría de las personas les cuesta pedir y la razón principal es porque va estrechamente relacionado con mantener una conversación sobre nuestros logros. El falso concepto de pudor nos ha llevado a creer que la humildad es cuando escondemos nuestros logros, llevándonos a la zona de pudor infructuosa. La humildad es un valor que siempre va a estar en alza y que siempre nos va a ser útil, pero eso no quita que tú no sepas darte valor a ti y digas: oye, creo que merezco esto. En este caso la humildad estaría en decir: esta es mi percepción y voy a estar abierta a escuchar la percepción que se tiene de mí en mi entorno, que no tiene por qué coincidir con la mía. La otra persona puede no estar de acuerdo. Pero la humildad no quiere decir no darte valor”, recomienda Ramiro.

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