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Coaching

Sororidad: Qué es y porqué es tan necesaria

5 julio 2021

Por: Yulianna Ramon 

Abogada fundadora de Vox Mujer

Revista Mercado Women 2020.

El fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, férrea defensora de los derechos de la mujer y quien fuese la segunda mujer en formar parte de la Suprema Corte de Justicia de EE.UU, nos invade de una profunda tristeza. Tristeza que se confunde con el deseo imperioso de que su existencia se perpetúe con la intención de que se mantenga labrando caminos para la mujer, caminos llenos de Sororidad. Un sueño utópico que le agradece su valentía y que le reconoce el coraje especial que ha resultado necesario a lo largo de nuestra historia para reescribir los aparentes destinos predeterminados que nos aguardaban en base a nuestro sexo.

Para Yulianna, la sororidad implica, no solo un sentimiento de unión, es sobre todo un llamado de acción.

Cada una de mis libertades se las debo a una mujer. Cada uno de mis derechos son el legado de una mujer aguerrida que me antecedió y no se conformó con las limitaciones que le imponía la sociedad que le vio nacer. El derecho a ejercer el voto y la posibilidad de trabajar, por citar algunos, son derechos tan básicos que parecen inherentes al ser humano, pero en realidad son conquistas relativamente recientes para la mujer.

Se le atribuye a la académica y antropóloga mexicana Marcela Lagarde haber acuñado por primera vez el término de sororidad para la región latinoamericana. Para Lagarde, la sororidad es una respuesta política que conduce a la búsqueda de relaciones positivas y a la alianza existencial y política entre mujeres, para contribuir con la eliminación social de todas las formas de opresión y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico de todas y al empoderamiento vital de cada mujer. Sororidad es un término de inclusión reciente en el diccionario de la Real Academia Española y, conforme la definición allí provista, se refiere a una “agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo”.

Definir este término se hace más complejo que simplemente hacer eco del concepto de la solidaridad entre mujeres. Debemos referirnos necesariamente a la complicidad que permea las relaciones de apoyo que se se han construido entre mujeres en un mundo patriarcal y que han conquistado los avances que a la fecha pueden reconocerse en la lucha por la igualdad. Al final, se hace necesario reconocer que la sororidad no es más que el refugio ante las injusticias de género.

Más aún, la sororidad implica no solo un sentimiento de unión y afecto, es sobretodo un llamado a acción. Como mujeres, resulta fundamental celebrarnos, apoyarnos y asumir los logros de cada una como logros de la colectividad. Ante este reconocimiento, la pregunta que impera es la siguiente: ¿Se puede alcanzar la sororidad o es esta un sueño utópico? Es común escuchar, que las mujeres se sienten juzgadas con mayor criticidad por las mismas mujeres. No es extraña la percepción de que las mujeres que han alcanzado posiciones de influencia esperan de sus sucesoras sacrificios similares o superiores a los que estas tuvieron que superar. No obstante, debemos reconocer que esas actitudes se enmarcan también dentro de los condicionamientos sociales a los que nos enfrentamos. Apostar por un futuro sororo, parte del reconocimiento de nuestra vulnerabilidad y, a partir de este reconocimiento, se gesta un sentimiento de pertenencia que da pie, entonces, a la empatía, el apoyo y la solidaridad.

Cuando tengamos dudas sobre cómo mejoraremos las condiciones sociales, políticas y económicas de las mujeres, la respuesta indefectible será que mejorarán en la misma medida en la que más mujeres accedan a posiciones de liderazgo político. Asimismo, cuando nos preguntemos sobre las vías para lograr mayor equidad en el mercado laboral, tendremos que reconocer que esos caminos serán construidos mediante la posibilidad de contar con un mayor número de mujeres en posiciones de control y toma de decisiones dentro de las empresas. Siendo esto así, cuando nos cuestionemos sobre cómo lograremos que las mujeres ocupen estos puestos, la respuesta deberá siempre ser: apoyando férreamente a todas y cada una de aquellas que se atreven a lanzarse a conquistarlos porque la sororidad es la encarnación de la sinergia que se deriva del saber que todas podemos y debemos abrirnos puertas unas a las otras.

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